Señor director:
No es sorpresa el resultado de la encuesta Casen 2009. Es claro que los programas y políticas han dado resultados a nivel general, pero no así en los núcleos más duros de la pobreza. Esto lo podemos leer en los datos de la distribución del ingreso: entre 2006 y 2009 sólo desde el quinto decil aumentó el ingreso monetario promedio, no así los más vulnerables, que empeoraron su situación.
Lamentablemente, estos grupos tienen principalmente rostro de mujer y de niños. Son familias monoparentales, por lo que es la madre quien asume la responsabilidad de los hijos, teniendo que conciliar una vida laboral, muchas veces en condiciones precarias, con la operativa familiar. Su educación es baja, así como también el acceso a oportunidades de capacitación. Cuentan con débiles redes de apoyo y menores niveles de capital social. Esto hace que se necesiten de estrategias focalizadas que recojan la realidad de los territorios y se ajusten a éstas, para así responder a las necesidades particulares de cada región.
Para responder a esta realidad, estamos reenfocando nuestros programas hacia el ámbito productivo, de forma de atacar estos "bolsones de pobreza" a través del trabajo profundo e integral con las mujeres en los distintos flancos: desarrollo personal, capacitación en oficios, articulación de redes y apoyo en sus proyectos. Estas acciones inciden directamente en esas familias que más les cuesta superar la pobreza, y esto contribuye al cambio de la realidad de aquellas mujeres y, por ende, a mejorar la situación general de nuestro país.
María Cristina de la Sotta F.
Directora ejecutiva nacional
Prodemu