No cabe duda -y ha quedado demostrado en estos días- que en medio de las crisis cobran fuerza dos necesidades hermanas: por un lado, la voluntad de comunicarse (con parientes, vecinos, amigos, autoridades, incluso extraños); por otra parte, la urgencia por acceder a información.
Un rápido vistazo a las redes sociales de internet da cuenta de la manera en que la gente satisface esas necesidades vitales. Facebook, Twitter, MySpace, Linkedin sirven de foro de conversación y debate, de fuente de información, de contacto entre conocidos y también de vehículo para ayudar en la búsqueda de personas, organizar campañas de todo tipo y para publicar opiniones, impresiones e iniciativas.
Un cibernauta proponía ayer en Facebook una campaña para que todos icen la bandera de Chile: en pocas horas, su grupo virtual ya tenía casi 500 miembros y de su solicitud se hacían eco algunas personas en Twitter. Otros se sumaban al reclamo "Agua para Chile", mientras una residente en Barcelona promocionaba un acto solidario con los damnificados por el terremoto que tendrá lugar en la ciudad española.
Hay quienes usan las redes sociales para hacer ver su estado de ánimo. Un cibernauta resumía sus sensaciones de la siguiente manera: "Día 1: terror. Día 2: caos. Día 3: anarquía. Día 4: organización. Día 5: esperanza". Otra interpretaba con simpleza a todo el país con un mensaje breve y claro: "¡No quiero más temblores!". (IIS)