Según el consenso popular, una persona se transforma en héroe cuando realiza una hazaña a costa de grandes sacrificios (a veces, suficientes sacrificios como para alcanzar la inmortalidad o estar a medio camino de ser considerado un semidiós, como pensaban los antiguos griegos). O es llamado héroe quien destaca por sus virtudes y se convierte en digno representante de los valores que sostienen la cultura de su comunidad. Según el historiador británico Paul Johnson, la esencia del heroísmo es "actuar con valentía personal, sean cuales sean las consecuencias". Así lo hicieron muchos durante la tragedia que ha afectado al país.
Como la niña de 12 años de la isla Juan Fernández, por ejemplo, que apenas se enteró del terremoto, pese a no haber alerta de las autoridades y a los consejos de su padre, corrió hasta la plaza central e hizo sonar la alarma de tsunamis, lo que significó que muchos pudiesen escapar de la ola gigante que asoló a la isla.
O el joven grumete que decidió tomar el control de un navío de la Armada para llevarlo mar adentro luego del sismo, salvándole la vida a tres compañeros y resguardando a la embarcación de los daños que se produjeron en la base de Talcahuano.
Tal como éstas, existen sin duda otras historias que aún no conocemos de personas que destacaron por su valentía y entereza< en los momento de mayor aflicción.
Seguramente no tendrán una estatua o una calle con su nombre como la tienen otros héroes. Pero sí permanecerán en el recuerdo de miles de chilenos. (PGA)