Si les preguntáramos a los admiradores de Sherlock Holmes, el afamado detective creado por Arthur Conan Doyle, por la principal característica del personaje, seguramente dirían que es su gran capacidad de raciocinio y sus casi sobrenaturales habilidades deductivas. Eso, los que han leído sus libros. Los que vieron la reciente película del director Guy Ritchie probablemente agregarían sus aptitudes físicas y de combate, como las que despliegan los héroes de acción en la pantalla grande.
Sí, puede que la "reformulación" de un personaje de ficción cuando pasa de un formato a otro no genere muchos problemas, pero distinto es cuando hablamos de historia.
Ahora nos enteramos de que en Hollywood se está planeando rodar un film centrado en Leonardo Da Vinci, donde el creador de La Gioconda es miembro de una sociedad secreta que debe enfrentar a seres sobrenaturales y resolver un gran misterio. Que el gran creador italiano haya destacado como pintor, escultor, ingeniero, arquitecto, hombre de ciencia e inventor, entre otras cosas, palidece -según los guionistas- ante la idea de Leonardo como Indiana Jones renacentista.
En esa vena, nuestros libretistas locales -tan afectos al "aderezo" histórico- bien podrían imaginar a un Andrés Bello bucanero, a un Diego Barros Arana buscador de tesoros, o a una Gabriela Mistral pistolera. Al diablo con la historia, todo sea por la entretención. Porque nada más fome que redactar códigos civiles, escribir libros de historia y componer poemas. O pintar La Ultima Cena. (PGA)