Durban fue la primera ciudad sudafricana en pasar el exámen internacional cuando en 2007 se realizó el sorteo de los grupos que disputarían las eliminatorias para clasificar al Mundial, brillando ante los ojos del mundo. Tenía razones para encantar: tiene el puerto más visitado del continente; cuenta con la llamada "milla de oro", un parque de cuatro kilómetros de playa, paseos, piscinas y restaurantes. El agua de su mar es un lujo: promedia 15 grados de temperatura gracias a la corriente de Agulhas durante todo el año. Sus riquezas naturales han sido reconocidas por la Unesco, organismo que ha declarado al Gran Parque de los Pantanos de Santa Lucía (que tiene arrecifes de coral, dunas, marismas y pantanos) y al Parque Nacional Drakensberg, como Patrimonio de la Humanidad.