Cristóbal Holzapfel: “Por esta acusación mi carrera está liquidada”

Este jueves, el profesor Cristóbal Holzapfel, en la comuna de Ñuñoa. Foto: Richard Ulloa

El académico señalado por la cineasta dice que “tenía intenciones serias con ella. Yo estaba enamorado”.


Lleva más de 35 años como docente. Cristóbal Holzapfel Ossa (65) se crió en Valdivia, luego estudió Filosofía en la U. Austral y continuó estudios en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile. En 1982 viajó a realizar un doctorado en Friburgo, Alemania. De regreso, y desde 1987 ejerce como profesor de la U. de Chile.

“Mi vida académica aquí terminó”, dijo ayer Cristóbal Holzapfel, sentado en un café de Ñuñoa. Esto luego de que la cineasta Marcela Said publicara un relato, en su página de Facebook, donde lo acusa de una situación de acoso sexual ocurrido cuando ella era alumna y él su profesor en la U. de Chile, en 1989. Según ella, él le pidió entregar un trabajo en su departamento en las torres de Tajamar. La realizadora tenía 18 años y él 36.

“Yo partiría por disculparme con ella. Es algo que sucedió hace 30 años. Ahora algo que ella no dice en su acusación, pero de lo que estoy seguro: yo tenía intenciones serias con ella. Era una intención amorosa. Yo estaba enamorado. Fue una propuesta y hubo un ‘No’, yo insistí y hubo otro ‘No’. Obviamente me disculpo por lo que le podría haber afectado en su vida”, señala Holzapfel y dice que nunca ha tenido un sumario en su contra.

El académico cuenta que tiene una hija y que ha tenido varias parejas ex alumnas. Con la última lleva 18 años y a inicios de 2018 se casaron. “Por esta acusación yo diría que mi carrera está liquidada. Tendré que retirarme”, dice, quien ayer se reunió con rectoría: “Mi situación está en compás de espera”. Y ante la denuncia de Said, quien dice que él se le fue encima “como un energúmeno”, señala: “Pero ¡eso no va conmigo! Me desconozco, no recuerdo una cosa así. La verdad es que con Marcela yo me estaba encaminando mentalmente, cosa que probablemente ella nunca se enteró. Pero no hay matices en esto. Por ejemplo, yo recibí un email en que el asunto dice ‘Violador’ y yo no he violado a nadie. ¿Qué opera detrás de esto? Una horda primitiva que está con los colmillos ensangrentados, como para practicar un ritual en el siglo XXI”, dice.

¿Recuerda sus intenciones cuando la citó a su departamento?

Más o menos, vagamente. Yo a ella la encuentro una persona, desde todo punto de vista, atractiva. Incluso diría hasta brillante. Le tengo mucho aprecio y admiración. Yo vi El mocito, la encontré extraordinaria. No tengo nada contra ella. Y la entiendo, pero bastó que dijera mi nombre en este contexto y lo que se desencadena.

No dimensionó los miedos de una persona de 18 años enfrentada a una de 36…

Situémonos en la época. Había una revolución sexual. Cuando me doctoré en Alemania estaba la cultura de los cuerpos libres. Y una cosa impresionante fue que en un parque de la ciudad de Friburgo estaban mis compañeros de curso desnudos con el profesor y era normal… Hay un antecedente que no he contado: yo quedé un poco ‘loquillo’ por una relación importante que terminó entonces. Lo cierto es que cuando ocurrió esto con Marcela yo estaba medio ‘loquillo’, en un estado psicopatológico. Yo estaba consumiendo alprazolam, que me comenzó a afectar en las clases que daba. Estuve muy mal.

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