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Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

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Adison Aguilar, el arquero que tocaba piano

Autor: Chomsky

El Gringo Adison Aguilar.

Estudiaba piano en el Conservatorio de Valdivia. Contra la voluntad de su mamá empezó a jugar fútbol y a los 19 años aceptó el contrato de Everton, club que defendió entre 1958 y 1966, con un intervalo a préstamo en Universidad Técnica del Estado (1961, segunda división).

Lino Adison Aguilar Thomassen nació el 28 de enero de 1939 en Valdivia y murió el 18 de diciembre de 1999 en su ciudad natal, a los 60 años. Medía 1,73 metros y pesaba 71 kilos. Hijo de chileno (Lino, ex puntero izquierdo de Santiago National) y noruega (Aase), era el mayor de 10 hermanos.

“Parece que tenía condiciones para ser concertista, ya que en dos meses cursé los estudios que normalmente se hacen en un año. Después, el fútbol me endureció los dedos”, dijo.
Descubierto por el entrenador Salvador Biondi en una gira de Everton al sur, debutó en Viña del Mar en un amistoso internacional frente a Newell’s Old Boys. Su ídolo era el Sapo Sergio Livingstone.

Aguilar, quien había sido basquetbolista, llamó la atención por su agilidad y arrojo, el aplomo, la seguridad de manos y el golpe al balón con que iniciaba los ataques de Everton. También por su vestimenta elegante.

Estuvo en la preselección de Francisco Hormazábal que se alistaba para el Mundial de Inglaterra 1966.

¿Una anécdota? Aguilar fue batido de penal por el especialista Néstor Isella, de Universidad Católica, pero el árbitro Sergio Bustamante anuló el gol en el estadio Independencia, porque el argentino había hecho una finta sobre la pelota. Antes a Pelé le había ocurrido lo mismo frente a Racing, en Avellaneda (marzo de 1964).

A diferencia de tantos colegas, el Gringo Aguilar tenía opinión: “No me explico por qué los futbolistas no tenemos previsión, cuando estamos sujetos a tantas contingencias. Ninguna profesión es tan incierta como esta, si bien existe opción de ganar bastante dinero”.

Después de jugar nueve años en Everton, tuvo que renunciar al 15 por ciento de la transferencia que le correspondía para poder firmar en Magallanes (1967 a 1970). En la revista Estadio, diciembre de 1967, se refirió a este punto y a los meses que estuvo impago. Los dirigentes de Everton lo acusaron al Tribunal de Penalidades, denunciando que había incurrido en injurias y que dañaba el prestigio de la institución. En una medida absurda, el tribunal sancionó al arquero con un año de suspensión. Entonces, el Sindicato de Jugadores, presidido por el mundialista Hugo Lepe, y Luis Quinteros Tricot, exsenador y profesor de Derecho Constitucional, tomaron cartas en el asunto y el castigo quedó sin efecto.

Aguilar admiraba a Misael Escuti y al transandino Amadeo Carrizo, y le gustaba el “equilibrio entre la serenidad de Juan Olivares y los impulsos de Pancho Fernández”.

¿Un partido para olvidar? Frente a Universidad de Chile, derrota de 8-1 con cuatro tantos de Carlos Campos (febrero de 1963). También le convirtieron cuatro goles Carlos
Caszely (Colo Colo 6- Magallanes 0) y Rogelio Farías (Unión Española 6- Lota Schwager). “Uno no debe temer nada ni a nadie y saber sobreponerse a las goleadas. De cada gol extraemos una experiencia. Por eso me gusta el puesto. Por su responsabilidad y porque no podemos fallar. Es como un reto”.

Terminó su carrera en Lota Schwager (1971 y 1972). Más tarde se dedicó a actividades comerciales y agrícolas en la ciudad de los ríos y practicó tenis. Desde noviembre de 1963, en el fútbol de los barrios de Valdivia existe el Club Deportivo Adison Aguilar.

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