La Tercera

Administrar riqueza

Colo Colo ganó ayer un partido complejo. Un rival que ralenta y mueve la pelota de lado a lado normalmente te exaspera y, eventualmente, puede sacarte de quicio. Huachipato no es intenso ni mucho menos, pero tiene un tránsito seguro y se hace difícil imponer ritmo con un equipo así.

Les confieso que me llamó la atención tanto pesimismo con la derrota ante Atlético Nacional. Un equipo que hace poco fue campeón de la Copa Libertadores y finalista de la Sudamericana está en los escalones superiores del continente. No digo que esté bien ni mucho menos. Pero considerando lo que hemos vivido en los últimos años, nadie debiera sorprenderse por un resultado así y menos con un rival de esta envergadura.

Sí me llamó la atención que Colo Colo no llegara al arco contrario, que no pudiera encontrar espacios ni líneas de pase. Eso sí es preocupante, porque es precisamente el punto fuerte de este equipo. La creación en movimiento y, en especial, la libertad con que aparecen sus hombres mas creativos, los que no ofrecen referencia de marca a los rivales.

Sin embargo, hay un punto importantísimo que tendrá que resolver Guede con un plantel amplio ¿Necesita acompañante para Paredes? ¿Puede Valdés quedar fuera? Pareciera que no. Para un equipo que ataca principalmente por el centro, la subida de Valdivia y compañía crea un volumen suficiente de ataque. Pero es evidente que la movilidad de Rivero (u Orellana) genera interesantes espacios para los que vienen desde atrás. La exuberancia física del uruguayo lo hace difícil de postergar, toda vez que es el único delantero que colabora con la recuperación. Arrastra, marca y golea cada vez que puede.

Pero sí esto significa la salida de un volante, no sé si sea la fórmula mágica que busque Guede. Menos para jugar una Copa Libertadores. Valdés, a pesar de un partido flojo, es inamovible. La forma en que ocupa la cancha (defensiva y ofensiva) es única y multiplica las opciones de descarga para el equipo.

Colo Colo sacó la tarea ayer con una cuota importante de fútbol, pero sigue sin encontrar la fluidez que mostró el año pasado. La cantidad y calidad de variantes obligan a una reflexión más profunda. La riqueza también hay que saber administrarla.