Al Bayern le cortan las alas

El Leipzig, el equipo de Red Bull, vence por 2-1 al equipo bávaro, que igualmente lidera la Bundesliga con comodidad, pero posterga más la celebración.


Bayern Múnich ya no iba a celebrar el título de la Bundesliga en el partido ante el Leipzig. Matemáticamente, un triunfo no le alcanzaba. La ventaja es larga y cómoda. Y sigue siéndolo, pero la caída por 2-1 con que terminó el duelo ante el equipo de Red Bull instala por un lado una dosis de duda y, por otro, premia a un rival que le planteó una dura resistencia a la escuadra de Arturo Vidal sin renunciar a la posibilidad de dañar. Principalmente a través de la profundidad de la profundidad de Timo Werner, la gran figura del partido. Ni siquiera en la próxima fecha será necesario llevar la champaña. La espera será más larga.

Partió en ventaja el Bayern. En los 12′, James Rodríguez, quien volvía a la titularidad después de un mes lesionado, encontró a Sandro Wagner virtualmente encima del arco. La ventaja del multicampeón germano parecía justa pues, hasta ahí, desplegaba lo acostumbrado: un dominio sólido, consistente y que hacía presumir que el Bayern, como siempre, al menos en la competencia local, iba a dominar a su antojo.

La sospecha terminó siendo completamente errada. Inmediatamente después del gol, el equipo de Ralph Hasenhüttl comenzó a inquietar al meta Ulreich. Lo hizo a través de la velocidad de Keita y la presencia ofensiva de Poulsen y Werner. El primero, de hecho, obligó a una gran tapada del arquero bávaro. Bruma, con un tiro libre, provocó otra, en los 27′.

Vidal, como en todo el encuentro, transitó en la cancha con poca influencia. Salvo un par de balonazos cruzados bien medidos, el Rey no tuvo la relevancia de otras jornadas en el mediocampo muniqués ni la que la propia Bundesliga le había asignado horas antes, ungiéndolo como “el mediocampista completo que hace brillar al Múnich”. De eso, al menos ayer, hubo poco, más allá de que el oriundo de San Joaquín de contribuir a la presión en campo rival, sobre todo en la última parte del juego.

El protagonismo estaba del lado del local. Lo fue ganando paulatinamente, cuando se convenció de que sus salidas rápidas complicaban al Bayern. Keita, en los 36′, en un doble intento logró vencer a Ulreich e instalar la justicia en el marcador. No sólo eso. También provocó la liberación de su equipo, que se convenció de que podía dañar al poderoso obstáculo que tenía enfrente.
Timo Werner, una de las grandes esperanzas ofensivas del fútbol alemán en el futuro cercano, se transformó en el dilema indescifrable para Heynckes y sus dirigidos. Cada vez que intervino, inquietó. En los 56′, de hecho, puso en ventaja a su equipo, en un resultado que reflejaba fielmente lo que estaba sucediendo en el campo. Cuatro minutos más tarde, pudo incluso convertir el tercero.

La última parte del duelo tuvo al Bayern más jugado en ofensiva. Incluso, Vidal pudo anotar en los 67′, pero su cabezazo resultó desmedido. Sobre la hora, intentó otra vez. Nuevamente sin éxito.

Heynckes, en un intento desesperado por revertir el tramite, mandó a Lewandowski al campo, con la idea de ganar por alto, poniendo al polaco en dupla con Wagner. Pero no le bastó, por más que la presión se incrementó, aunque se tradujo en pocas llegadas claras. El Bayern ya no tenía alas. El Leipzig se las había cortado. De paso, saca las propias, se mete en zona de Europa League y hasta se ilusiona con clasificar a la Champions.

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