Anderson devuelve las flores

El tenista sudafricano, reciente finalista del US Open, elogió al chileno Nicolás Jarry un año y medio después de haber compartido pretemporada.


A pesar de la derrota en la definición del US Open, nadie borraba la cara de felicidad de Kevin Anderson, el tenista sudafricano de 31 años que en Flushing Meadows alcanzó su primera final de Grand Slam.

Un año y medio antes, el gigante de 2,03 metros realizó su pretemporada con Nicolás Jarry. Ahí nació una relación bastante especial, de mucha colaboración. Por eso sonríe al escuchar el nombre del tenista chileno, minutos después de la premiación y gustosamente explica a La Tercera los detalles de esa experiencia con la primera raqueta nacional.

“Fue genial conocerlo, es realmente muy agradable y un placer haber podido compartir con él. Nos hicimos amigos, por lo que estoy pendiente de cómo le va y sigo sus resultados. Es un gran chico”, revela.

Por eso también cuenta que se puso muy contento al saber de la exitosa temporada del chileno. “Sé que estuvo lidiando con lesiones no menores, pero por suerte aquello ya es parte del pasado y pudo recuperarse y realizar una buena campaña. Fue un gran logro para él haber superado las clasificaciones de Roland Garros y Wimbledon, y que esté cerca de entrar al top 100 me alegra bastante. Ojalá que pueda continuar con los buenos resultados en lo que resta de la temporada y en el año que viene pueda explotar”, afirma.

Ambos son parecidos físicamente y para el sudafricano ver al nieto de Jaime Fillol se transforma en una especie de déjà vu. Por eso se siente tan identificado.

“Creo que el juego que tenía yo a los 20 se parecía bastante al que tiene Nicolás ahora, un juego peligroso, con gran saque y potentes tiros de base. Yo, eso sí, fui ajustando un par de aspectos con el pasar del tiempo, como subir más seguido a la red y mejorar mi volea, lo que me ha traído importantes beneficios”, confiesa.

Anderson tiene una visión muy positiva del chileno y de su futuro: “Espero que se mantenga saludable y fuerte. Su techo es bastante alto. No quiero jugármela con un número porque sería limitarlo, pero si sigue por buen camino, definitivamente lo vamos a ver metido arriba, porque tiene potencial”.

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