El Deportivo

El archivo de Chomsky: El Perro Varas


Retornó a Chile después de 34 años en Sudáfrica, donde actuó por el Moroka Swallows, de Johannesburgo (1983 y 1987), AmaZulu, de Durban (1984) y Orlando Pirates, de Johannesburgo (1984 a 1986, 1988 y 1989).

Mario Hernán Varas Pinto nació el 28 de noviembre de 1951 en Copiapó (cumplió 65 años). Medía 1,69 metros y pesaba 70 kilos. Su familia se radicó en Recoleta y él llegó a Universidad Católica a los 12 años, lo recibió el entrenador Luis Vidal cuando en Independencia dirigían Fernando Riera y Andrés Prieto. Lateral derecho o izquierdo, fue bautizado Perro, no tanto por su estilo de marcación, “sino por el Perro Hugo Cicamois, que jugaba en esos puestos”, dice.

Estuvo en Universidad Católica hasta 1969. “El técnico José Pérez me comunicó que yo no iba a seguir en el plantel, porque me faltaba fuerza”. Se fue al fútbol de barrios, al club El Rayo, y de ahí pasó a Unión Española (1970). Debutó en primera división al año siguiente, en 1973 dio la vuelta olímpica y en 1974 jugó en la Copa Libertadores: “Los dos partidos con Rosario Central y ante Colo Colo”. Tapado por Juan Machuca y Antonio Arias en los rojos, surgió la posibilidad de ir a Palestino en 1974.

“Tuve suerte, porque ese año empezó el proceso de Caupolicán Peña y fuimos segundos en el torneo, y campeones de la Copa Chile 1975, con Carlos Araneda en la derecha y yo en la izquierda. Repetimos el título en la Copa Chile 1977 con Fernando Riera en la banca, Manuel Herrera en la derecha y yo en la izquierda. Cuando Peña regresó de la selección, logramos el récord de 44 partidos invictos y nos clasificamos campeones en 1978, con Elías Figueroa y Óscar Fabbiani”.

También actuó en las Copas Libertadores 1976, 1978 y 1979. “En la primera jugué en la derecha y Eddie Campodónico en la izquierda; en las otras dos, en la derecha estuvieron Manuel Herrera y Raúl González, y yo, en la izquierda”.

¿Por qué fue a Sudáfrica? “Me llevó el entrenador Mario Tuane. Fuimos con Eddie Campodónico, el arquero Daniel Díaz y Raúl González, el padre de Mark. El Leo Montenegro llegó en 1985”.

De niño, el ídolo de Varas fue Luis Eyzaguirre. Después, admiró el sello de Mario Galindo. “Además, él jugaba con las medias abajo, igual que yo”. Y más tarde: “En Palestino 1980, me di el lujo de tener de suplente al Chino Arias, claro que él ya era veterano”.

¿Un partido inolvidable? “Cuando dimos la vuelta olímpica frente a Colo Colo, en el último partido del torneo de 1978”.

La carrera de Varas tiene un lunar: las tres expulsiones que sufrió ante Leonardo Véliz, una de ellas a los 15 minutos. “Los dos éramos picados y en esos años se daban más los duelos individuales. Una tarjera roja fue por tocarle el trasero, otra por un choque y la otra por un tacle deslizante”.

¿Un baile? “Carlos Cáceres, de Huachipato. Únicamente en el primer tiempo. En el camarín, Peña me dijo que me mojara la cara y en la segunda etapa lo controlé”.

¿Rivales difíciles? “Aparte del Pollo Véliz, el cordobés José Luis Ceballos, por su velocidad y el dribbling corto. Mané Ponce, de Colo Colo. El argentino Roselli, de Universidad Católica. El zurdo Víctor Solar. Y el Chico Hoffens, de Universidad de Chile”.

¿Goles? “Anoté varios. A O’Higgins, a Universidad Católica en Ñuñoa, a Rangers en Talca, a Universidad de Chile en Santa Laura, a Magallanes en San Bernardo”.

¿Adversarios fáciles? “Charola González. Él bajaba la cabeza y uno ya sabía que iba a echar a correr la pelota. El Pollo Neumann, puras aniñadas. Juan Carlos Orellana, sólo había que taparle el remate”.

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