Audax Italiano se ilusiona con el título tras vencer a O'Higgins

O'Higgins, Audax

Los audinos se quedaron con el triunfo y alcanzaron el tercer puesto tras imponerse por 1-2 a los Celestes en el estadio El teniente de Rancagua.



La fecha, casi entera, había jugado en favor de Audax Italiano. Sólo faltaba que los itálicos hicieran su trabajo, ante O'Higgins, en Rancagua. Unión Española, Everton y Antofagasta habían cedido puntos en sus respectivos partidos y a los de colonia se les abría una inmejorable oportunidad de quedar como exclusivo escolta de los hispanos y Colo Colo. Así llegaron hasta el duelo en El Teniente.

No fue fácil, eso sí. Porque los celestes, aún cuando no logran obtener los resultados necesarios para salir del pozo, al menos exhiben una idea de juego. El primer tiempo fue de tú a tú, a pesar de las posiciones en la tabla del Transición.

De hecho, hubo dos palos antes de la apertura de la cuenta. Uno por cada lado. Y fue el dueño de casa el que logró el primer tanto, en los pies de Gustavo Gotti. A esa altura, merecido. No habían dudas de que los dos hacían méritos para vencer la retaguardia rival.

Y si algo no puede ocurrir en momentos en que un equipo intenta salir de un mal momento deportivo son los errores. El Capo de Provincia sí los cometió. Fue Miguel Pinto, uno de los más experimentados, el que despejó mal una pelota, se la regaló al rival y Juan Leiva la aprovechó para definir con clase por encima del portero. Así llegó el descanso.

En el segundo lapso ambos elencos salieron a enfrentar el compromiso con la intención de quedarse con los tres puntos. Ninguno se escondió de la responsabilidad. Pero otra vez un error propio atentó contra el local: Alejandro Márquez, ya con amarilla, trató infructuosamente de despejar un balón aéreo con la mano. Fue demasiado evidente y al árbitro no le quedó más que cobrar penal y expulsarlo por doble amonestación. Bryan Carrasco, como todo el campeonato, tomó la responsabilidad. Se puso a la pelota para patear su séptimo penal del certamen y otra vez, como todas las otras veces, no falló. Mucho había en ese festejo: 100% de efectividad en penas máximas, llegar al octavo gol del torneo y alcanzar a Roberto Gutiérrez como máximo artillero del mismo y mandar al Audax hasta el segundo puesto, apenas un punto por debajo de Unión Española.

Y aunque O'Higgins intentó por todos los medios una igualdad, no pudo. Las ganas estuvieron. El fútbol también. Pero los errores propios terminaron por condenarlo. Y así no puede. Al frente, los de La Florida cumplieron. Y se ilusionan con alcanzar un título esquivo hace 60 años.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.