Felipe Hurtado

Felipe Hurtado

Periodista.

El Deportivo

Aún le quedan trucos


Para Curicó Unido, todo partido en este campeonato es para respirar o ahogarse. El sistema así lo obliga. Un triunfo tiene un sabor a gloria mucho más que lo habitual; y una derrota es una piedra más a la soga al cuello con que arrancó el certamen.

Para Unión Española, cada encuentro se ha vuelto una oportunidad para pelear por cosas importantes y, en esta ocasión, el escenario para recuperarse de su fea caída de la semana pasada, donde su arco invicto se fue humillado.

El sólido triunfo de Colo Colo, el sábado, le ponía una presión extra a los hispanos, en el caso que aún mantuviera el interés de pelear en el campeonato y no solo confirmarse con un buen arranque.

La misión tenía una complicación importante. Sus delanteros no hacen goles ni tampoco los demás miembros del plantel. De hecho, llevaban tres duelos sin celebrar.

Con Carlos Muñoz aún suspendido, Martín Palermo optó por recurrir a un viejo ídolo, bastante oxidado y plagado de lesiones: Gustavo Canales, quien venía de un par de encuentros de para obligada.

La decisión conllevaba el riesgo de depender, para tan magna tarea, de una estrella herida y golpeada por años de molestias físicas.

Todos esos golpes se le notan en la cancha a Canales, alguna vez llamado Mágico. Le cuesta jugar en velocidad, por lo que su mejor versión asoma a la hora de retener para tratar de generar espacios para el resto, en el balón parado y en los balones aéreos.

Con Unión Española sometida a la ambición curicana durante el primer tiempo, contenida solo gracias a una excelente actuación de Diego Sánchez, lo del delantero se convirtió en una tarea casi solitaria -un poco más tras la roja a Israel Poblete-, que sacó adelante cuando parecía que le pesaba la inactividad acumulada.

El cabezazo que perdió en los 45 minutos iniciales era de esos que sirven para hacer mofas y memes.

Pero la enorme carrera de Juan Pablo Gómez con que arrancó el segundo lapso se encontró con ese Canales de antaño, bien ubicado, movedizo y certero cuando se le requiere.

Duró 70 minutos en el campo. El cansancio y los golpes hicieron que así fuera. Con todo, había cumplido con la labor encomendada, era el tiempo para que los demás siguieran con la suya en un choque friccionado en La Granja. Unión sigue en la pelea.

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