Colo Colo bota la rabia

Luego de la victoria ante Bolívar, Esteban Paredes y Jorge Valdivia expresaron su molestia por cómo fueron tratados durante la crisis que gatilló la salida de Guede. En el plantel consideran que algunas de las críticas que recibieron fueron “con mala intención” y se muestran dolidos por el ambiente que se generó.


El grito de Esteban Paredes tras convertirle a Bolívar fue un auténtico desahogo. Fue el grito de un plantel que se sabe herido desde lo futbolístico y que, incluso, da entender que se siente maltratado psicológicamente. Las palabras del goleador tras el partido profundizaron esta sensación: “Nos daban por muertos, nos criticaron bastante, que el Mago, Pájaro o yo no servían en el ámbito internacional y demostramos lo contrario. Trabajamos a diario para sacar adelante esto. Nos vamos a ir a jugar la vida a Colombia”.

Y justamente de esa declaración hizo eco Jorge Valdivia para descargarse contra todos sus críticos. El Mago, quien el martes salió de la cancha por precaución, exteriorizó toda su rabia contra los supuestos detractores del equipo. “No está muerto quien pelea amigo Paredes…!! El trabajo de uno es la ignorancia del resto. Hay algunos que la tienen bien dentro y la seguirán teniendo”, expresó el volante, quien estudió periodismo durante ocho meses cuando se iniciaba en el fútbol y que ha hecho de las redes sociales su plataforma preferida para expresar sus ideas.

Los últimos dos triunfos en la Copa Libertadores no sólo hicieron que los albos recuperaran la dignidad futbolística, sino que también las opciones concretas de conseguir la clasificación a octavos de final, aunque en la última fecha del Grupo B deberán visitar a Atlético Nacional de Medellín e igualmente podrían depender, en caso de no ganar en Colombia, de lo que suceda con Bolívar y Delfín en La Paz.

Un mes y medio ha pasado desde la imagen de casi todo el plantel detrás de un Pablo Guede que intentaba explicar por qué había reconsiderado su decisión de renunciar, un día después de la bochornosa derrota en el Monumental ante Delfín.

Aquellas semanas fueron de lo más complejo para el plantel, que debió enfrentar duras críticas por su juego, las que se agudizaron con la derrota frente a San Luis en Quillota. La situación caló tan hondo que Guede se convenció de que no debía seguir en el club. “Esto se dio después del partido con San Luis. La verdad es que la pasé muy mal y creo que allí fue un corte, entendí que la gente no me quería”, explicó el argentino en su adiós.

Ese instante fue traumático, no sólo para el ahora entrenador del Al-Ahli, sino que también para algunos referentes. “Tuvimos una charla después de San Luis. Que todo el público te grite en contra, te tiren monedas. Pero uno es persona… Están en su derecho, pero fue muy malo. Lo conversé con el Tanque y con el Mago, fue muy difícil”, reveló el DT en esa misma conferencia.

El enjuiciamiento constante desde las distintas tribunas mediáticas también molestó al plantel en esa mala racha, la que comenzó a arreglarse tras el Superclásico. De hecho, a partir de ahí, el Cacique acumula siete partidos sin perder, con cinco triunfos y dos empates. Precisamente ese renacer les da pie a algunos jugadores para exteriorizar ese rencor por las críticas, pues para más de alguno, fueron “con mala intención”.

Nuevos aires

La salida de Guede y la llegada de Héctor Tapia, una figura identificada con el club y respetada por los hinchas, descomprimió el ambiente y terminó con ese clima de máxima tensión que hubo durante esas últimas semanas. No obstante, la propuesta de Tito, con una variación de sistema táctico incluida, todavía no se consolida, por falta de tiempo, lesiones y otros factores, pero alcanza para sacar resultados y recuperar la ilusión.

El nuevo técnico también es visto como alguien cercano. Su juventud (40 años) hace que los futbolistas lo vean como un par. También sus colaboradores ejercen una labor motivacional importante. Entre ellos, el preparador físico Hernán Torres y el ayudante técnico Marco Muñoz. Este último, muy cercano a Paredes, pues se conocen desde cuando fueron compañeros en Puerto Montt.

Con este escenario, el Cacique recupera la memoria y sueña con romper el maleficio de 11 años sin clasificar a octavos en la Libertadores.

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