Colo Colo recupera la memoria ante San Luis

Óscar Opazo lideró la goleada del Cacique sobre San Luis que le permite seguir ilusionado con pelear en el Transición.


La última vez que San Luis había visitado el estadio Monumental Colo Colo no lo pasó nada de bien. Al descanso los albos perdían 0-3 y Pablo Guede fustigó duramente a sus colaboradores por no adelantarse al planteamiento de los quillotanos. Y aunque los albos terminaron empatando ese choque, el DT tomó nota de las fortalezas de su rival de anoche.

No era un adversario fácil para volver a la victoria tras tres partidos en que los albos no habían podido hacerlo. Los dos duelos perdidos ante Iberia y la consiguiente eliminación de la Copa Chile estaba latente. El empate en la agonía frente a Iquique de la última fecha era el recuerdo más fresco de los hinchas colocolinos. Y encima, el técnico argentino jamás le había podido ganar a un equipo de su estratega rival.

Por eso el ex entrenador de San Lorenzo mandó a la cancha una línea de cuatro en el fondo. El plan era evitar los descuelgues de los extremos del elenco canario. El Cacique, al principio del partido, se dedicó a aguantar los embates del equipo visitante, que saltó a la cancha de Macul convencido de que el camino era la presión alta. A ratos el plan funcionaba, porque los albos no podían salir con comodidad y extrañaban mucho la ausencia del suspendido Jorge Valdivia. Jaime Valdés no podía tomar las riendas. Con carácter, el cuadro de la Quinta Región pretendía rememorar esos 45 minutos de su última vez en ese recinto.

El plan resultó hasta la medianía del primer lapso, cuando los dirigidos por Pablo Guede despertaron y entendieron que otro traspie en el Transición era prácticamente una condena en sus aspiraciones de pelear el título. Primero se atrevió Esteban Paredes (más retrasado que de costumbre anoche) con un remate que en la segunda jugada no pudo conectar Andrés Vilches. Era el aviso de lo que vendría apenas tres minutos después: Óscar Opazo, tan relagado desde su arribo a Pedreros, se sacó magistrasmente a José Rojas y definió con un zurdazo bien colocado. Ahí se soltó el dueño de casa.

Porque aunque San Luis nunca bajó los brazos, Colo Colo comenzó a hilvanar más y mejores jugadas. Y la visita, en cambio, trataba de llegar al empate. Los espacios en la retaguardia amarilla se empezaron a hacer cada vez más evidentes.

El cuadro popular tocaba poco pero llegaba rápido al arco rival. De hecho, la posesión de pelota al final del partido fue ampliamente dominada por el equipo de Quillota, que nunca supo cómo administrar y traducir esa tenencia en golpes certeros en el arco del argentino Agustín Orión.

Así fue cómo llegó el segundo tanto de los blancos. Fue a través de un contragolpe fulminante que comandó Pajarito Valdés y que tras sacarse a Braulio Leal se la regaló al juvenil Carlos Villanueva para que este convirtiera su primer gol como profesional. El partido, ahí, se encauzó en favor del Cacique.

El equipo de Miguel Ramírez acusó el golpe. Se durmió, de hecho. Y quizás preso de querer conseguir algún descuento que los metiera de vuelta en el compromiso, se olvidaron de las transiciones defensivas. Colo Colo leyó muy bien que el visitante había bajado la guardia en ese sentido. Y con espacios, el Cacique es letal. Más aún si cuenta con hombres prendidos, como Opazo, el mejor de la noche en Macul. El lateral recobró la memoria que lo llevó de Valparaíso al Monumental y tras gran habilitación de Vilches conquistó el 3-0.

Aire para Pablo Guede. Oxígeno para un equipo que ha dejado más dudas que certezas a lo largo del semestre, que desde hace casi un mes no podía festejar, pero que anoche dio una muestra de querer seguir dando ante un San Luis que comenzó muy bien pero que de a poco se ha ido opacando.

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