Cuatro hitos dieciocheros

En plenas Fiestas Patrias se han producido gestas que han quedado en la retina de la gente. El fútbol y el tenis son las actividades que más sonrisas le han dado al país durante estas fechas tan especiales.


Las Fiestas Patrias siempre han tenido alguna relación con el deporte. Incluso, a fines del siglo XIX se incluía un espectáculo de regatas dentro de las actividades alegóricas.

Con el paso de los años, el 18 de Septiembre ha coincido con acontecimientos importantes. Es aquí donde el fútbol y el tenis registran hitos, que supieron sacarles alguna sonrisa a los endieciochados.

El 18 de septiembre de 1955, Chile disputaba el primer partido de la Copa O’Higgins ante Brasil. El encuentro se jugó en el mítico Maracaná y la lógica indicaba que la Canarinha no debería tener problemas para imponerse. Sin embargo, los dirigidos por Luis Tirados torcieron la historia y rescataron un empate 1-1. Pinheiro abrió la cuenta, a los 55’. Sin embargo, Jaime Ramírez puso la igualdad a seis minutos del final. El partido no sólo quedaría en la historia como la segunda vez que la Roja no perdía ante los amazónicos como visitante (la primera fue en 1922), sino que también esa jornada marcaría el debut de Leonel Sánchez, quien años más tarde sería uno de los goleadores del Mundial de 1962.

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Otra sonrisa ante el Scratch

El miércoles 18 de septiembre de 1957, la selección nacional volvía a enfrentar a la Verdeamarela, en una nueva edición de la Copa O’Higgins. Tres días antes, Chile había vencido por 1-0 a un Brasil representado por jugadores del estado de Bahía, por lo que llegaba con la primera opción para asegurar el título del certamen que constaba de dos partidos. Como en los 90 minutos de este segundo encuentro, que fue visto por 24.163 espectadores, los visitantes se impusieron por 1-0, el reglamento establecía un alargue para definir al vencedor. Así fue como a los 102’, José Fernández anotó el gol que desataría los festejos.

1957

La chilena de Sandrino

Entre anticuchos y empanadas, los hinchas se alistaban para ver la actuación de la Roja de Luis Santibáñez ante Argentina. Era el 18 de septiembre de 1980 y la Selección visitaba a la Albiceleste, campeona del mundo dos años antes en su país. Los nacionales, por su parte, venían de ser finalistas de la Copa América del año anterior.

Los transandinos se pusieron en ventaja a los 20’, a través de un tiro desde fuera del área de Daniel Valencia. Luego, a los 41’, el local aumentaría con un tanto de un destapado Ramón Díaz.

Con una desventaja de 0-2, muchos en Chile probablemente prefirieron apagar el televisor e ir a ahogar las penas en un borgoña. Sin embargo, vendría la reacción criolla. Tres minutos más tarde, Osvaldo Papudo Vargas descontaría con un tiro libre rasante desde 35 metros.

Al acortarse las diferencias, se encendía la ilusión del empate en el segundo tiempo, el que llegaría a los 65’, a través de una contorsión de Sandrino Castec, que, con el paso de los años, cobró ribetes de leyenda.

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En la cancha estuvieron Diego Armando Maradona y Eduardo Bonvallet. Este último se quitaría la vida un 18 de septiembre, pero de 2015.

La Davis de Massú

La Fiestas Patrias de 2009 tendrían un aroma especial. Chile se jugaba la permanencia en el Grupo Mundial de la Copa Davis ante Austria y para eso se decidió llevar la serie a la Medialuna Monumental de Rancagua. Ahí el equipo nacional recibió a Austria. El 18 de septiembre se jugaron los dos primeros singles. En el primero Nicolás Massú venció por 4-6, 6-4, 6-4 y 6-3 a Jürgen Melzer, mientras que en el segundo Paul Capdeville superó por 6-4, 6-4, 3-6, 1-6 y 6-4 a Stefan Koubek.

Sorpresivamente, los europeos lograron emparejar la serie y Massú debió definir el quinto punto de madrugada ante Koubek. Su épica victoria quedó en la retina, pero mucho más las palabras que pronunciaría después: “Quería decirles que sin el apoyo de ustedes no hubiera ganado, porque estaba raja. Mira, lo único que les puedo decir, es que a nosotros con Paul y el equipo no nos tenían mucha fe. Nos dijeron que era muy difícil que ganáramos. Yo creo que en la vida nada es imposible, hueón. Ni una hueá. Nada”.

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