Rodrigo Goldberg

Rodrigo Goldberg

Ex futbolista , comentarista y panelista de El Deportivo.

El Deportivo

El juego de Guede


Pablo Guede vivió ayer quizás su mayor desafío del año. No necesariamente por enfrentar al sorprendente Audax Italiano, sino porque lo hacía con dos ausencias claves como Jorge Valdivia y Jaime Valdés.

Ausencias determinantes por la calidad del primero y la importancia táctica del segundo.

Todo equipo tiene una base de 6 o más futbolistas que conocen a cabalidad la forma de jugar que quiere el entrenador. Normalmente uno de estos se transforma en un DT en la cancha. Es el que traspasa las instrucciones y el que toma las decisiones importantes del partido. En este sentido Jaime Valdés es el que cumple esa función. No es determinante como el Mago o Paredes, pero el equipo se mueve a su ritmo y no tiene reemplazante natural.

Por eso la importancia del partido de ayer. Me sorprendió ver a Maturana lejos de la línea conectando el mediocampo dando a entender un concepto fundamental. Para ganar no necesariamente requieres de súper estrellas. A veces necesitas futbolistas útiles que sepan interpretar la necesidad del momento, y en Colo Colo es ganar más que gustar. Lo mismo con Benjamín Berríos que cumplió de manera silenciosa.

La pérdida del último título aún transita por el subconsciente del argentino y por eso privilegia el resultado por sobre la forma. La punta del torneo reafirma este concepto al cual se suman nombres como los ya mencionados y algunos que parecían en el olvido. El ingreso de Octavio Rivero, después de no ser citado, es una demostración de un elemento deseable para cualquier técnico. Y es que todos quieren estar, incluso los “cortados”, los cuales no reclaman públicamente.

Guede navegó mucho tiempo por aguas inciertas, aumentando dudas sobre su real idea futbolística. Sus constantes cambios generaron inquietud en un número importante de jugadores (menos los indiscutidos), que podían pasar de titulares a no aparecer siquiera en la papeleta. Hoy el rendimiento de Colo Colo le permite al argentino entregar autonomía a su equipo para que tome decisiones y observar desde afuera con menos intervencionismo. ¿Sirve? No siempre, pero sí con este plantel.

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