El patinódromo abandonado

La única pista homologada del país está en condiciones calamitosas. Más de 200 deportistas entrenan ahí, con graves peligros. La tasa de accidentes, dicen, es de 20 al día.


Para entrar al patinódromo del Estadio Nacional, el único homologado con reglas internacionales, hay que hacerlo con un seguro médico. No es una metáfora, sino que es realidad pura. La gran cantidad de accidentes que se producen por el hacinamiento de la pista y ruta, obligó a la Federación de Hockey y Patinaje a buscar una fórmula. “Se adoptó como medida exigir un seguro, porque la cantidad de accidentes era altísima. Tenemos una enfermería pequeña, donde una paramédico da atención primaria. Y diariamente atiende a unos 20 niños”, afirma Patricio Guerrero, entrenador de las selecciones chilenas.

El miércoles en la tarde la pista, que está en un notable deterioro, era ocupada por cerca de 200 patinadores, que en su mayoría superan los 40 kilómetros por hora con sus desplazamientos. Hay niños que comienzan y campeones mundiales en el mismo espacio.

“El patinódromo tiene grietas y no podemos hacer partidas, tampoco podemos venir a las tres de la tarde, porque no está techado. Está complicado, somos muchos patinadores y sólo una pista homologada en Chile. Hay que estar pendiente de no pisar las grietas y de no resbalarse. Lamentablemente si no entrenamos aquí, tendríamos que entrenar en estacionamientos o en la calle”, complementa el campeón mundial Lucas Silva. Su hermano Emanuelle, también destacado exponente internacional, agrega: “Pasamos fácil los 40 kilómetros por hora. Está muy colapsado, hay muchos niños. En esta pista hay demasiada diferencia de nivel. Nosotros vamos a otra velocidad y ya nos hemos visto involucrados en accidentes. Se nos cruzan niños en las curvas. La semana pasada hubo un caída múltiple por culpa de un niño que no sabía muy bien cómo descansar en la pista”.

El patinódromo se construyó en 1995 y desde esa fecha en adelante se han gastado más de mil millones de pesos en reparaciones, que no han estado a la altura de un deporte que es semillero de campeones mundiales. La última vez que se hicieron arreglos fue en 2014, con motivo de los Juegos Sudamericanos.

“Es perjudicial repararlo. En Santiago 2014 ya lo hicieron y hacerlo de nuevo se demora de seis a ocho meses, tiempo que nos dejarían sin entrenar. Esa vez tuvimos que prepararnos hasta en las calles. Siendo un país que tiene recursos para infraestructura y siendo anfitrión de los Panamericanos, esperamos que se pueda construir uno nuevo”, advierte la multicampeona mundial María José Moya.

La realidad que constató La Tercera es cruda. Los baños, con llave; sólo dos vestuarios abiertos y las luminarias tampoco funcionan al cien, mientras que la ruta está cubierta de malezas.

Este diario intentó conseguir una versión del Mindep, pero no obtuvo respuesta.

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