El regalón de Sampaoli

Hace cinco años, Benjamín Inostroza se convirtió en el futbolista más joven en anotar un gol en el profesionalismo. En la U nunca más jugó tras la partida del argentino, pasó por La Pintana y hoy prueba suerte en la sub 20 de Audax.


En el estadio Santa Laura, Benjamín Inostroza (20) entró en la historia del fútbol chileno. Con 15 años, cinco meses y 12 días, marcó su primer gol y se inscribió como el futbolista más joven en hacerlo. Aquella noche del 12 de septiembre de 2012 quedaría guardada para siempre en su memoria.

La U era local en el estadio de Independencia por la fase de grupos de la Copa Chile 2012 ante Santiago Morning, y a falta de 20 minutos para el final, caía 1 a 2. Ahí fue cuando Jorge Sampaoli, DT de los azules, llamó a la banca a Inostroza para que se preparara para entrar. La sopresa del chico fue grande. “Vas de 9. Sólo haz lo que bien sabes hacer”, le dijo el argentino. “Estaba muy nervioso, pero cuando empecé a correr en la cancha, me relajé. Los hinchas se me olvidaron, era como si el estadio hubiera estado vacío”, recuerda Inostroza. Sólo dos minutos pasaron, sus primeros en el profesionalismo, para que el adolecente capturara un rebote en la entrada del área chica. Pase a la red con la diestra y euforia. El Benja se sacó la camiseta y se puso a llorar durante la celebración. Dice ni acordarse por qué lo hizo. Era sólo un niño.

Hoy, cinco años después, lucha por un espacio en el plantel de honor de Audax Italiano, luego de jugar a préstamo en Municipal La Pintana, ser sparring de la Roja y volver a las divisiones inferiores de la U, donde, confiesa, se fue dolido: “Querían que me quedara, pero sin contrato. Y sin contrato no. Así no funciona. Le daban oportunidades a otros juveniles antes que a mí y no estaba jugando mucho, así que surgió la opción de Audax, gracias al profe Pepe Díaz que me conoce de hace tiempo. Estoy feliz en La Florida y espero ser considerado en el primer equipo”.

Para el Benja, su récord es un detalle en su vida. Su gol histórico, un bonito recuerdo del que la gente se acuerda. Aún lo reconocen y le piden fotos en la calle. “No me gusta vivir del pasado. Si no hubiera hecho ese gol, quizás nadie me conocería. Me ayudó por lo menos para el currículum. Nunca me sentí presionado, nunca cargué con el peso de ser el más joven en haber marcado”, confiesa, dejando claro que para él la culpa por no haber respondido a las expectativas que creó por su precocidad fue nada menos que del club laico: “Ellos no hicieron bien las cosas. Después de esa temporada no me dieron más la oportunidad en el primer equipo. La U me cerró las puertas. Respecto a eso, estoy dolido. Y en la juvenil también. Yo hacía goles y aún así me sacaban. Era insólito, porque era goleador siendo suplente”.

La cábala del casildense

“A Sampaoli le entré en gracia. Le encantaba mi juego”, cuenta el futbolista. Sus compañeros en la U le decían siempre que él era el regalón. Inostroza era el blanco frecuente de las bromas del trasandino durante los entrenamientos.

El DT lo citó por tres partidos más luego de su soñado debut y luego, ya como seleccionador nacional, lo eligió como uno de los sparrings que acompañaría a la Roja al Mundial de Brasil 2014. Dos días antes que se publicara la lista oficial, Inostroza se lesionó la rodilla, por lo que su sueño de acompañar a la adulta se tuvo que quedar en Santiago. Se sacó el gustito en Copa América al año siguiente.

También la hizo de pelotero. Aquella vez en el torneo continental, cuando la Roja debutó con triunfo ante Ecuador, Inostroza buscaba los balones que se iban por el lado de la banca nacional. Luego, en el siguiente encuentro (empate ante México), Inostroza no fue destinado a esa labor, y vio el partido desde la tribuna. Al día siguiente, Sampaoli pidió expresamente que no volviera a ausentarse, como una especie de cábala. “Parece que dio resultado”, señala el formado en el Luis Beltrán, club de barrio de su natal Pudahuel. “Perdí el contacto con él, si no capaz que me hubiera nacionalizado y estaría jugando en Argentina”, dice entre risas.

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