El talismán de Guede

Óscar Opazo suma tres goles desde su aparición como titular ante San Luis. Su presencia coincide con el repunte de Colo Colo.


Óscar Opazo por fin encontró tranquilidad y alegría en el Monumental. El volante lo estaba pasando mal. La suplencia lo tenía contrariado. Sus expectativas eran distintas cuando fichó en Colo Colo a mediados de año: jugar y consolidarse como titular.

Sin embargo, el escenario fue completamente opuesto y el Torta prácticamente no se despegó de la banca durante sus primeros meses en Macul. Hasta que llegó el partido ante San Luis de Quillota. Comenzó como estelar y anotó dos goles en la victoria por 3-0 sobre San Luis de Quillota, siendo la figura del partido.

A partir de ese momento, el jugador se transformó en una especie de talismán para el técnico Pablo Guede. Porque cuando se adueñó del puesto, el Cacique, coincidentemente, también inició su repunte en el Torneo de Transición, donde ahora depende de sí mismo para obtener el título, justo después de un inicio irregular. Al igual que Opazo.

“Es verdad. Es parecido. Afortunadamente, el buen momento del equipo coincide con el partido en el que me toca entrar y hago dos goles. Justo agarramos esa racha positiva, pero es sólo coincidencia”, dice, sonriendo, Opazo a eldeportivo, mientras promociona los zapatos de fútbol Puma One.

El futbolista confiesa que le costó adaptarse a la exigencia de un equipo grande y eso le jugó en contra. “Al principio que no estaba jugando, pero el único responsable era yo. No estaba demostrádole al técnico que era mejor alternativa que el que ocupaba mi puesto. Fui muy autocrítico. Nunca voy a ir diciendo que si no juego es por culpa del entrenador, sería como decir en el colegio que el profesor me tiene mala. No soy así. Siempre me miroa mí mismo”, reflexiona el polifuncional de 27 años criado en Wanderers.

“La adaptación fue un tema. Los jugadores tiene que tener un período para adaptarse. Tal vez por eso me costaba mostrarle al técnico que era el mejor. Por suerte, cuando me dieron la oportunidad, estaba preparado, porque nunca renuncié al trabajo. Al contrario, me esforzaba el doble. Cuando me dieron la posibilidad con San Luis, la aproveché; espero no dejarla escapar”, advierte.

Opazo reconoce que le acomoda más la misión que le encomienda Guede que la que cumplía en el puerto, más defensiva. “Me gusta donde juego ahora, de carrilero, porque tengo que defender, pero también atacar mucho. Me siento muy cómodo. En Wanderers tenía que estar mucho en la línea defensiva y por mis características siempre tiendo a llegar al área rival. En cambio, ahora tengo más posibilidades de llegar a ambas áreas”, analiza.

Los códigos de la Roja

Opazo fue uno de los protagonistas del fracaso de la Roja, ya que estuvo en la última doble fecha de Eliminatorias, donde la Roja cerró su debacle. “Es lamentable. Todos teníamos la ilusión de clasificar, no se pudo, pero ya hay que dar vuelta la página, sacar conclusiones, esperar el nuevo proceso, al nuevo entrenador y trabajar para estar ahí. Todos sabemos que la clasificación no se perdió en Brasil, sino que en la llave con Paraguay y Bolivia”, sostiene.

La familia de Claudio Bravo terminó quebrando el camarín, pero Opazo evita profundizar, aunque coincide con el capitán albo, Esteban Paredes, con respecto a que hay códigos en los vestuarios que se tienen que respetar. “No quiero tocar este tema. Cada uno sabe lo que hace. Prefiero no referirme, pero es cierto que siempre hay códigos, aunque no quiero generar polémica”, cierra.

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