España se lleva otro chico de oro

Foto: Alexander Brown

Kevin Rubio deja Chile para jugar en la Sub 19 del Ourense, de la Segunda División ibérica. El alero, máximo anotador del Sudamericano Sub 17 que ganó la Roja, sueña en grande.


Se le nota contento, como quien viaja a cumplir un sueño de toda la vida. Lleva la ilusión de su familia y en sus manos marchan las esperanzas del básquetbol chileno. Kevin Rubio deja el país para establecerse en España. A sus 18 años, el alero de 1,90 firmó por el Ourense de la Liga Española de Baloncesto Oro (Segunda división), para sumarse a la categoría Sub 19.

El puertomontino es uno de los cinco basquetbolistas campeones del último Sudamericano Sub 17 de Perú instalado en el extranjero para profesionalizar su carrera. Maxwell Lorca, MVP del torneo, nació en Estados Unidos y vive en Nueva York, donde se está haciendo un nombre en el básquetbol secundario, candidato fijo a ser seleccionado por alguna universidad de la Primera División de la NCAA. En ese país, también juega Lino Sáez, en el Layton Christian Academy. Ignacio Arroyo, por su parte, juega en Estudiantes, tradicional club de Madrid, reconocido por sus series formativas. Mientras que Álvaro Pimentel se desempeña en Argentina.

Rubio emprendió rumbo a Santiago de Compostela, con escala en Madrid, a las 13.20 de ayer.

El talentoso sureño fue descubierto en el Sudamericano. Luego de ser el máximo anotador de la Rojita cestera, un representante contactó a su padre y, luego de seis meses de conversación, dejaron todo listo para cuando cumpliera la mayoría de edad, en enero de este año. Su anhelo principal es ganarse un puesto en la juvenil de Ourense, pero mira de reojo el primer equipo. Eso sí, no se apura, pues sabe que en su juego están depositadas las esperanzas a futuro del baloncesto chileno. Sueña con la selección mayor, pero quiere quemar etapas. Hoy se integra al plantel de su nueva casa y en junio viaja a Canadá con la Roja Sub 18 al Premundial, cupo obtenido gracias al título sudamericano.

“Fue un paso importante para darme cuenta de que podíamos hacer cosas grandes. Les ganamos a equipos como Argentina y Venezuela que, en adultos, son mejores comparados con Chile. Nos dimos cuenta de que sí se podía”, reconoce el alero a eldeportivo, antes de subirse al avión, sobre el campeonato que le cambió la vida.

Pese a sus 18 años, se le nota maduro, entendiendo que si quiere desarrollarse profesionalmente en este deporte, el extranjero es más conveniente que Chile.

“El básquetbol no se toma tan profesionalmente y no tiene muchos requisitos, puedes jugar más libre. En España es mucho más profesional. En Chile no están los recursos necesarios para crecer como jugador”, comenta Rubio.

Estudiar es uno de los requisitos que menciona. En su contrato se estipula que deberá elegir una carrera. En su caso, ya optó por Educación Física. La universidad la decidirá en los próximos meses, pues llega al final de la temporada europea, tanto académica como deportivamente. “Si me va mal en los estudios, tendría problemas con el básquet. Se preocupan integralmente del jugador. El club fue súper profesional y directo en decir las cosas que debo cumplir”, explica.

Kevin Rubio es consciente de su futuro prometedor y de la generación histórica que compone, pues Chile no es un país que tenga títulos para regalar. Se hace cargo de las expectativas que hay sobre su desempeño, pero mantiene los pies en la tierra. No se postula a la Roja adulta, pues en conversaciones con dirigentes le comentaron que los más chicos no estarán considerados en las Eliminatorias a China 2019, al menos no en la primera fase de grupos, para que se enfoque en el Premundial juvenil.

“Tenemos un equipo muy bueno en series menores. Algunos nos hemos ido del país y supuestamente es una de las mejores generaciones en la historia del básquet chileno. Sería un sueño ser potencia y que marque historia dentro del país”, dice Rubio. Y agrega: “Nuestra generación ha marcado el básquetbol en el país, por el logro conseguido. Los menores nos ven como ejemplo. Si empezamos a irnos fuera de Chile, ellos también van a querer profesionalizarse y tomar esto más en serio”.

Sobre sus expectativas, Rubio es mesurado. Lo primero que cuenta es su intención de aprender y mejorar, siempre por el bien de la selección. “Quiero llegar a un equipo adulto, si Dios quiere en España. Es lo que quiero ahora, establecerme y dar lo mejor de mí jugando básquet”. ¿Y la NBA? “Es un sueño que todo jugador tiene, pero es más difícil de cumplir”.

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