El fin de la Generación Dorada

El sueño de una camada de futbolistas que siempre quiso quedarse con la copa del mundo se acabó. Vidal y Bravo ya avisaron que no continuarán en la Roja. La soberbia, Pizzi y Salah son los apuntados como los responsables de un fracaso inesperado.


La Generación Dorada llegó a su fin. No pudo dar más alegrías a un país que se mal acostumbró a celebrar en torno a copas. Atrás quedó el tercer lugar en el Mundial Sub 20 de Canadá 2007, en el sitio que comenzó a forjarse una camada de jugadores que querían ganarlo todo. O la clasificación a Sudáfrica y el consiguiente retorno a los mundiales tras 12 años de ausencias. En la memoria quedará la ruta a Brasil 2014 o la obtención de la primera corona para Chile, en la Copa América 2015. O como al año siguiente, en la Copa Centenario, un país se volvió a paralizar por la obtención del bicampeonato americano. Para qué hablar de la disputa de la final de la Copa Confederaciones. Todos los logros, desde hoy, serán parte de una historia mágica de una Selección que no pudo continuar con sus gestas históricas.

En Sao Paulo, el rostro de Alexis lo resumió todo. El fracaso de una Selección que parecía tener asegurada su presencia en Rusia 2018 no dejó a nadie indiferente. Nadie entendió el bajón futbolístico de un país que hace menos de un año deslumbraba al mundo con su fútbol: “Es difícil entender el bajón futbolístico que tuvo Chile en las últimas fechas”, dijo el histórico brasileño Tostao. Desde Alemania, seguramente, el Rey Arturo apagó el televisor. Su sueño, y el de toda la generación, que repetían que querían ser los mejores del mundo, se acabó.

Será difícil que los futbolistas le encuentren explicación al fracaso. Quizás nunca sabrán explicárselo a sus hijos, y a sus nietos. Todo apuntaba a que nivel sobraba para meterse en Rusia. Pero no fue así. Las sorpresivas caídas ante Paraguay de local, y Bolivia de visitante, terminaron por desnudar un proceso que venía desgastado.

La soberbia parece haber destruido a un camarín. En el plantel, luego de la caída ante Alemania, por la final de la Copa Confederaciones, el discurso que más se repitió fue que en Rusia habría revancha, sin siquiera haber asegurado los pasajes. Vidal fue el que más menospreció a los rivales. Los bolivianos lo sufrieron en el Monumental, cuando el Rey aseguró que era difícil jugarle a una Selección que sólo venía a refugiarse. La soberbia comenzó a molestar en Sudamérica: “Es extraño, porque los chilenos no eran así. No quiero decir que sean agrandados, pero sí creyeron que sólo por nombre ganaban los partidos. Chile está pagando su falta de humildad y soberbia”, resumía Luis Cristaldo, histórico mundialista de Bolivia.

La crisis pareció llegar desde el primer día que Pizzi se puso el buzo de la Roja. Hoy, es el apuntado por todos. Su relajo y permisivas concentraciones le terminaron pasando la cuenta. Más aún cuando en la última doble fecha eliminatoria decidió prescindir de uno de los jugadores más valiosos para el plantel: Marcelo Díaz. La ausencia de Carepato terminó de quebrar su relación con el camarín, que nunca olvidó la partida de Jorge Sampaoli de Juan Pinto Durán. Quizás, lo único que salva al DT es haber conseguido la Copa América Centenario. Sin embargo, desde un comienzo se planteó como objetivo principal clasificar al Mundial de Rusia 2018.

En las oficinas de Quilín, Salah sufre con su elección. Si bien Macanudo nunca fue su primera opción, finalmente fue el único hombre que se atrevió, luego de la tormentosa salida de Sergio Jadue. Al timonel de Quilín se le acusa de no remecer al DT cuando la caída parecía inevitable.

Hoy, la Generación Dorada llega a su fin. Muchos de los futbolistas que tantas copas levantaron, hoy parecen estar cerrando su ciclo. Bravo ya dijo que su ciclo finalizará tras el Mundial. Vidal amenazó con renunciar. La Roja busca el recambio.

Seguir leyendo