De pegar a un hincha a ganar la liga: “Se me tilda de agrandado, pero es al revés”

Foto: Víctor Moreira/Las Ánimas.

Franco Morales, designado el mejor jugador de la Liga Nacional de Básquetbol. La primera corona de Las Ánimas fue la sexta individual de su líder dentro de la cancha.


Fue el mejor entre los mejores. Franco Morales (25), el MVP de la Liga Nacional de Básquetbol, el base de Las Ánimas, conversa con La Tercera luego de festejar el primer título en la historia animeña, en una celebración “demasiado buena”, según reconoce. El de 2018 es el sexto trofeo en la carrera del talquino, que ya se había alzado dos veces con Liceo Mixto en la Dimayor y con Español, Tinguiririca y Colo Colo en la LNB. Luego de días agitados, calma su pasional caracter para analizar su temporada.

¿Pensó que sería campeón?

Me trajeron para esto y armamos un equipo para pelear el campeonato. Desde el partido uno de la fase regular demostramos que queríamos salir campeones. Algo inédito para el club e impensado hace un par de años. Lo conseguimos con trabajo, esfuerzo y unión de grupo.

¿Por dónde pasó el título?

Lo primordial fue la comunicación como equipo. Todo el plantel nos hicimos amigos y eso es difícil de conseguir. En algunos equipos no pasa, sólo conocidos, no tienes ese feeling. Eso nos llevó a ganar. Los asados, las típicas juntas… Tratamos de, si había un problema, arreglarlo y decir todo a la cara. Lo principal del grupo fue confiar en el del lado y afrontar los problemas.

¿Cuánto mérito tiene el técnico Álvarez?

El entrenador es muy importante, diría que el 60%. Es la cabeza del equipo, fija cómo vamos a jugar, ve el juego de los rivales, creemos en él. Y cuando pensamos algo diferente, se abrió a escucharnos.

¿Hizo pensar al camarín que con usted ganarían fácil?

Cuando llegué, solo conocía a José Del Solar. Se me tilda mucho de ser un cabrón, que soy agrandado por mi forma de jugar, que genero anticuerpos en el equipo, pero siempre ha sido al revés. Hay que unir al equipo como sea, tratar de demostrar que la única forma de ganar es estar juntos hasta el final.

Álvarez y Holt dijeron que usted es líder en el equipo.

Fuera de la cancha, en temas de orden, está José, siempre ha sido líder. Los chicos le dicen que es el papi del equipo. Yo me considero más líder dentro de la cancha que fuera, donde soy más desordenado, el que tira la talla, la chacota. Pero dentro soy otra persona. En la cancha soy muy ganador, no me río en los partidos.

¿Cómo evalúa el aporte de los extranjeros?

Fundamental. A Julio nunca se lo pudieron pasar, defendía a todos los internos, el trabajo sucio. Louis, la calidad, nos dio intensidad y en las finales se destapó. Robinson, nuestro killer, goleador de la liga, nadie lo puede defender.

¿Y el de los jóvenes?

Diego Low, por ejemplo, se lo ha ganado. Muchos equipos lo miraban a huevo por ser juvenil, lo dejaban solo para que tirara… Y cuando estábamos en las cuerdas fue quien cerró el partido y les tapó la boca.

¿Haber ganado copas le dio a usted confianza para estas finales?

He jugado y ganado seis de seis, estaba con esa presión de no perder ésta. Soy muy ansioso, duermo muy poco en partidos importantes. En la cancha no se nota, pero el nervio siempre está. Siempre quiero ganar. Para mí los segundos lugares nunca se guardan. Prefiero no llegar a la final.

¿Vio difícil la serie?

Nos sentíamos cerca, pero cuando quedamos 1-1 lloré. En ese partido tuve el tiro final y sentí esa impotencia de haberlo perdido. Eso sí, sabíamos que después Brandon iba a aparecer y en Quilpué demostramos nuestro poderío.

¿Qué opina de Los Leones?

Es un gran rival por la calidad de sus jugadores. Ganamos 4-1 y era impensado. Se dio ganar en Quilpué porque nos soltamos. En Valdivia ellos fueron superiores, nos hicieron ver mal. Fue un digno rival, por algo estaba en la final.

¿El incidente en Puerto Montt, cuando golpeó a un hincha que lo insultaba, pudo arruinar su temporada?

No arruinado, fue algo puntual que pasó empezando el campeonato. No debí haberlo hecho. Fue algo en que estuve mal, pero ya fue. Uno tiene sangre en las venas y me sacó de las casillas, exploté. A todos nos pasa de vez en cuando.

Lo sancionaron con cuatro partidos.

Estuvo bien, dentro de todo. Fue tan mediático que no iba a quedar impune, revolucionó las redes sociales. No podían darme menos que eso. Pensé que sería más, pero es historia, queda en la anécdota. Quién iba a pensar que después de eso iba a ser campeón y mejor jugador de la Liga.

¿Es un hecho aislado o se debe mejorar la seguridad en los gimnasios?

Ese hincha no debió estar ahí, tenían guardias. Veo harto fútbol y en todos lados hay hinchas que gritan de todo, es normal, uno se acostumbra. Que se acerque tanto no estuvo bien y que sirva de enseñanza de que pueden poner más guardias, sobre todo a la entrada de camarines donde pasa la visita.

¿Se ilusiona con partir al extranjero?

Nunca me he cerrado al nivel internacional. Cuando estaba en Colo Colo, casi me fui a Colombia, nada concreto. Si se da, feliz de seguir mi carrera donde sea. Si me llaman de fuera, mejor. Si no, seguir rompiendo récords en Chile y ganando campeonatos.

Usted también es importante en la selección.

Mi sueño de aquí a cinco o seis años es que estemos peleando a nivel internacional con potencias del continente, por la camada que viene de abajo, la generación que tenemos con Isla, Suárez, Coro, Del Solar, que a los 30 años vamos a estar mejor. También los sub 20 y sub 17. Podemos hacer algo importante.

¿Y el Mundial de 2019?

Obvio que sí, estamos a un pasito de lograr el objetivo de llegar a la segunda fase, que es importante para Chile. No está nada escrito, nos quedan Colombia y Venezuela de local, así que espera a ver qué pasa, nunca hablar antes.

¿Qué viene para usted?

Tengo contrato con Las Ánimas, pero no cierro las puertas a ninguna situación. Tengo contrato, pero abierto a escuchar ofertas.

¿Cómo se puede mejorar el básquet chileno?

Debe ser más profesional. Que cada jugador tenga su contrato, imposiciones y seguro es lo principal para que el básquet surja. Y que todos los equipos tengan claro los problemas.

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