La Tercera

El Huaso Alejandro Silva

Cuando se habla de los mejores equipos del fútbol chileno, Universidad de Chile 1962 y Colo Colo 1973, ambos dirigidos por Luis Álamos, encabezan las preferencias de los hinchas. Sólo dos jugadores actuaron en el Ballet Azul renovado y en el vicecampeón de América: el arquero Adolfo Nef y el lateral izquierdo Alejandro Silva.

Alejandro Octavio Silva Vilches nació el 31 de diciembre de 1947 en Molina (cumplió 69 años), medía 1,78 metros y pesaba 76 kilos, fue campeón con la U 1969 y Colo Colo 1970 y 1972. También jugó en Unión Española (1974) y Deportivo Aviación (1977).

En su tierra natal, el sábado no se perdió detalles del título de Colo Colo en Concepción: “¡Son muchos recuerdos, estoy feliz!”. El Huaso Silva libra una dura batalla contra la diabetes y hace poco sufrió la amputación del pie izquierdo, el mismo que se caracterizaba por la violencia de su disparo: “Ya no podré darle a la pelota con tres dedos, únicamente de puntete”, dice con humor.

Llegó a Universidad de Chile como puntero izquierdo, luego de señalar tres goles de tiro libre por la selección de Molina a la reserva de Rangers, en el preliminar de un partido de la U en Talca.

Recomendado por Washington Urrutia, el club azul lo instaló en una pensión en la avenida España. “Cuando bajé al comedor, se acercó a saludarme Leonel Sánchez, mi ídolo, me abrazó, me dijo que él sería mi padrino y que me pasaría a buscar todos los días para ir a entrenar al estadio Recoleta”. Finalizado el entrenamiento, Leonel se quedaba a practicar con Silva: “Tú pateas más fuerte que yo, pero te falta dirección”.

Una vez que faltó el lateral izquierdo en el campeonato de reservas, que integraban los titulares que no habían actuado el fin de semana y se disputaba en el estadio San Eugenio, Silva jugó en esa posición y anuló a Eugenio Méndez, de Santiago Wanderers. No tuvo la misma suerte frente a Mario Moreno, de Colo Colo. “Con sus cañuelitas y las medias abajo, Moreno llevaba la pelota pegada al botín, disminuía la velocidad y hacía la finta pillando al defensa con las piernas cruzadas, por eso es que hay tantas fotos donde su marcador queda en el piso cuando él arranca por afuera… Nunca nadie me gritó tanto como esa tarde el viejo Braulio Musso, mi compañero”.

En 1969 dio la última vuelta olímpica del Ballet Azul y en 1970 lo compró Colo Colo en 80 millones de escudos, la segunda transferencia del año después de la de Alberto Fouillioux a Huachipato en 100 millones.

“Dos veces salí campeón en Colo Colo: en 1970 alternando con Gerardo Castañeda y en 1972, con el Coco Manuel Rubilar. Sorpresivamente aparecí de titular en la primera final de la Copa Libertadores 1973, frente a Independiente en Avellaneda. El Cabezón Orlando Aravena, ayudante de Álamos, había espiado a Independiente que basaba su ataque en el contragolpe del puntero derecho, el Mencho Agustín Balbuena. Aravena insistió ante el Zorro que debía poner a un zurdo para tapar el desborde por afuera de Balbuena. En dos de las tres finales con Independiente, Balbuena terminó reemplazado por Daniel Bertoni”.

¿Su mejor actuación? “Por la U. Anulé a Tito Fouillioux, ídolo y capitán de la UC, pasé al ataque y al final hubo un tiro libre a unos 30 metros del arco. Fui a tomar la pelota y Rubén Marcos me retó, pero Leonel Sánchez me dijo que probara. Le convertí el gol a Leopoldo Vallejos en el arco norte del Estadio Nacional (4-2, noviembre de 1969)”.

¿Un partido emocionante? “Colo Colo-Universidad Católica. La UC ganaba 2-0 y tenía un jugador más desde antes del primer tiempo por expulsión de Leonel Herrera. Ingresé a marcar al Tanque Alfredo Rojas, y en los últimos 10 minutos provocamos el vuelco y vencimos (3-2, abril de 1972)”.