El informe secreto del declive

Autor: Ignacio Leal

Un estudio del Departamento de Alto Rendimiento deja en evidencia una dura conclusión: los deportistas se enfocan en clasificar a Juegos Olímpicos, no en obtener resultados en esas citas. Cada cuatro años Chile rinde menos.


Hay un informe que genera rechazo en el IND. Lo realizó el Departamento de Alto Rendimiento al finalizar los últimos Juegos Olímpicos. Está ahí, olvidado en los archivos de la institución que administra y supervisa al deporte de élite nacional. En él se compara el rendimiento que el país presentó en Londres 2012 y Río 2016, detallando la actuación de los 42 deportistas chilenos en el megaevento. Permanece escondido. Sus conclusiones no fueron alentadoras.

Aunque ocupa datos públicos, el grueso de sus detalles no se aireó. La Tercera tuvo acceso al escrito que resume cómo Chile está descendiendo en citas internacionales desde Beijing 2008, explicando, por ejemplo, que pese a los 42 clasificados a Río, sus nulas medallas sitúan al país como la delegación más numerosa y menos efectiva de todas, siendo “Ecuador y Hong Kong, con 38 participantes, y Montenegro y Zimbabue, con 35, las que se sitúan por detrás”.

Detalla también que, si bien Chile clasificó a seis deportistas más que en Londres, tuvo menor representación en disciplinas: en 2012, participó en 35 deportes, pero en Río 2016 lo hizo sólo en 32. Además, Chile descendió en su promedio de clasificación por competencias en seis peldaños, terminando 34º en Río (ver infografía).

Es curioso lo de este informe, pues, fue realizado hace más de un año y a sus mismas conclusiones llegó hace algunos meses la Dirección de Presupuesto del Estado (Dipres), calificando como “insuficiente” la ejecución de los programas del Mindep.

El documento disemina también el rendimiento de las mayores proyecciones de marcas chilenas. Considera a las atletas Isidora Jiménez, Natalia Duco y Karen Gallardo; la tiradora Francisca Crovetto; los pesistas Fernanda Valdés y Julio Acosta, y la triatleta Bárbara Riveros. No se incluye a Tomás González, pues “la prueba en la que clasificó a la final no fue la misma de Londres 2012 y porque debido a la operación de su tobillo no participó en Toronto 2015”. Lo mismo para Kristel Köbrich.

Y lo que concluye, salvo con Bárbara Riveros, es totalmente negativo. Con todos los deportistas se aprecia una alza en el resultado previo a los Juegos, pero una baja en la competencia misma. “Las curvas expresan una marcada tendencia a la clasificación a la cita olímpica más que a la consecución del logro deportivo; esto entrega la sensación de que la clasificación se ve como un meta dentro de la planificación macrocíclica o que, en su defecto, existe poca prolijidad en la periodización. Es decir, se prioriza el financiamiento del viaje sin saber si este último ayuda a los procesos técnico metodológicos para la consecución del logro o se ve como el logro en sí”.

¿La razón? La motivación de los deportistas apunta a obtener el Proddar. “Esto podría tener relación con la planificación que ejecutan los técnicos, que identifica como objetivo la clasificación y no el desempeño en Juegos Olímpicos”. El estudio no miente: el deporte chileno va a la baja. Plan Olímpico, que entregó el estudio oficial, curiosamente cree lo contrario. Otra paradoja para el deporte de élite chileno y sus administradores.

 

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