Jarry: “Sigo con las mismas dudas en mi cabeza”

Foto: Laura Campos

La vida de Nico ya es otra. Brasil lo ha devuelto como una figura mediática que desde el lunes se ha hecho, incluso, con una jefa de prensa personal. Su maratónica jornada de ayer la dedicó a atender uno tras otro a los medios.


Son las 10.45 y la cancha central del Club Manquehue está sobrepoblada de periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos. En la arcilla, se monta una mesa, toldos y pendones publicitarios de una marca de autos. Todos están ahí por una sola persona: Nicolás Jarry.

Es que se trata del responsable del renacer del tenis chileno. Actual número 61 del mundo, gracias a sus últimas actuaciones a nivel ATP, que hicieron recordar las grandes tardes de Fernando González, Nicolás Massú y Marcelo Ríos.

Nico es la estrella, el dueño de la atención mediática. Su vida ha cambiado. Ya no es simplemente “el nieto de Jaime Fillol”. Ahora todos lo quieren: auspiciadores, programas de televisión, diario, radios… Su fama incluso ha traspasado fronteras y sitios tan prestigiosos como Eurosport le dedican líneas, destacándolo por sus 139 aces en 15 partidos y comparándolo con Juan Martín del Potro.

Su familia se dio cuenta de que comienza una nueva etapa en su vida como jugador. Y ahí entra María Jesús Carvallo, la encargada de comunicaciones, que también trabaja con el mismísimo Fernando González. Ella ahora es el primer filtro para acceder al tenista de 22 años y también lo aconseja a la hora de dar entrevistas. La idea es ordenar su agenda e ir puliendo la relación del jugador con los medios.
La esencia de Jarry, por cierto, no ha cambiado ni una pizca. Sigue tan cortés y educado como siempre. Muy en la línea de su abuelo, conocido por su gran trato y amabilidad.

Sus respuestas también dejan bastante. No es el típico deportista que habla mucho y dice poco. Al contrario, su franqueza llama muchísimo la atención. “Sigo con las mismas dudas en mi cabeza, los mismos problemas. Y eso va a ser para siempre”, confiesa.

También se muestra impresionado por cómo se juega en el nivel ATP, su nuevo hábitat. “Uno no tiene espacio al error, tengo que jugar más agresivo que nunca. Si no das el 100 por ciento, te pasan a llevar. A veces jugando con un jugador de menor ranking, uno se relaja un poquito. Pero a este nivel no se puede hacer eso”, reconoce el mejor tenista nacional, quien ayer estuvo acompañado por su madre, Cecilia Fillol.

Al Príncipe Jarry le preguntan de todo. Incluso de los apodos que ha recibido en estos días. Se ríe. También le preguntan sobre sus redes sociales. Su predilecta, Instagram. Explica que ahí intenta poner fotos entretenidas y cuenta que incluso se compró una cámara fotográfica para ir retratando los sitios que debe visitar por el calendario. Son muchos los lugares que ha recorrido y muchos también en soledad. Es su forma, por ende, de estar más cerca de los suyos.

Por último, se da el tiempo de compartir con María Paz Díaz, tenista paralímpica y embajadora, al igual que él, de la marca que lo auspicia. También firma pelotas y varias personas le piden fotos. Accede feliz, disfrutando el momento para el que se preparó toda la vida. Jarry ya no viaja solo, tiene a todo un país detrás de él.

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