Kai Horwitz: “Sólo tengo que confiar en mi esquí el día de la carrera”

El santiaguino (19) debuta hoy en eslalon gigante. Le ganó el último cupo a su primo Sven Von Appen.


Fue el último de la delegación en ser confirmado. También competirá en el eslalon, el miércoles. Lo hará sin su entrenador, Luciano Acerboni, quien está con el resto de sus esquiadores en Italia. Aun así, emocionado e ilusionado, desde Pyeongchang, atiende a La Tercera.

¿Le dolió que quedara abajo su primo Sven?

Sí. Ni sabíamos quién iba si se abría otro cupo. Una lástima que uno de nosotros dos se haya quedado abajo, pero somos jóvenes y a los próximos Juegos clasificaremos juntos y por cupo propio.

¿Sirven de algo sus experiencias en Juegos de la Juventud para Pyeongchang?

Sí, el ambiente es parecido, las rutinas son parecidas. La Villa es parecida, un poco más pequeña. En los Juegos de la Juventud era como un mini de todo lo que hay acá y seguro me ayudó para sentirme más cómodo acá en Corea.

¿Competirá con alguno de sus ídolos? ¿Qué se siente?

Varios de mis ídolos de niño siguen compitiendo: Ted Ligety, Pintarault y Mhyrer. Es increíble competir e incluso compartir entrenamientos con ellos. Es un paso para un día ser como ellos.

¿Tiene un objetivo en cuanto a resultados?

Me encantaría quedar top 30 la primera manga y largar adelante para la segunda.

¿En qué especialidad se siente más fuerte, en el eslalon o el eslalon gigante?

En gigante, seguro. Sé que tengo buen esquí en Gigante. Sólo tengo que confiar en mí esquí el día de la carrera.

¿Qué sintió cuando le dieron la noticia de que iba?

Al principio no me pegó tanto. Estaba compitiendo y trate de enfocarme en el día a día. Ya cuando se acercaban los Juegos, empecé a darme cuenta.

Su hermana Nadia compitió en vela en los Juegos de Río.

Me dio consejos para estar tranquilo, no estresarme con querer hacer más y entrenar más de lo que necesito. Y para, en el día de la carrera, confiar en lo que sé hacer.

¿Y qué le aconsejan los veteranos de la delegación?

Parecido. Que confíe en mí y en el trabajo previo a los Juegos. No desesperarme en querer entrenar de más y llegar cansado a las carreras.

¿Cómo lo hace para compatibilizar sus estudios de kinesiología con el esquí?

La Universidad de los Andes me apoya bastante. Cuando necesito entrenar o estoy en competencia y se topa con una prueba, me la cambian de fecha. También me dejan hacer menos controles, pero obviamente la exigencia académica es igual. Además, kinesiología tiene mucho que ver con el deporte. Mis profesores saben lo que significa ser deportista de alto nivel.

¿Qué le hizo decidirse por el esquí?

Es una pasión que siempre he tenido. A los 14 me fui a Estados Unidos a una academia de esquí y estuve cuatro años. Ahí es cuando realmente me di cuenta dónde podía llegar y dónde quiero llegar.

Mientras usted compite acá, su entrenador está en Italia. ¿Muy raro no?

Me afecta en el sentido de que he estado un poco solo, porque el entrenador de Henrik no se puede dividir en dos y en las carreras tampoco. El entrenamiento no ha sido el mejor posible. Por el otro lado, antes de esto ya había trabajado bastantes veces con Pupo (el italiano Davide Maquinaz), entrenador de Henrik, así que le tengo la misma confianza que a mis entrenadores.

¿Comparte la distribución de acreditaciones del equipo? ¿No son demasiados dirigentes con pases deportivos?

Honestamente, he visto sólo a dos de los seis dirigentes que vinieron. Pero pasa en todos los equipos: siempre vienen varios, supongo que es normal. Hubiera preferido que viniera mi entrenador antes que un psicólogo o médico. Que nos manden un médico o un psicólogo, ahora no sirve de mucho. Con el psicólogo necesitas llevar mucho tiempo, no sirve por ocho días. Tenemos a un kinesiólogo bueno acá, José Rubio. En el caso de una emergencia y se necesite un doctor, seguro que habrá.

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