La Tercera

La Barba lo cubre todo

“Yo no soy un pistolero, entrenador”. Lo dijo James Harden en 2005, según el relato de una de varias historias que se cuentan del barbudo escolta de Houston Rockets. Esta historia es real, eso sí, sucedió cuando su equipo de la secundaria, Artesia High School, perdió en el primer partido de 2005 y el entrenador, molesto, le dijo a la hoy estrella de la NBA que tomara más lanzamientos, que no sea tan colectivo.

Harden se negó. En los siguientes partidos mantuvo su plan de ser más un jugador de equipo. Iba más con su perfil bajo, cercano a la timidez. Desesperado, el técnico habló con la familia del basquetbolista, hasta que de una vez el jugador se animó a tirar más. A partir de ahí, Artesia se transformó en uno de los equipos más importantes a nivel colegial.

Luego vino la universidad, Arizona State, con dos campañas destacadas. De ahí a la NBA, elegido en tercera ronda del Draft 2009 por Oklahoma City, donde recibió el premio a mejor sexto hombre (reserva) de la liga en 2012. Ascenso brillante, que hoy lo tiene en Houston como líder anotador de la competencia, con un promedio de 32,3 puntos por partido; primero en triples convertidos (106) y segundo en asistencias (9,2 por juego).

En resumen, es hoy el cestero más dominante de la temporada, ofensivamente hablando. Y principalmente por él, Houston es el mejor elenco de la Conferencia Oeste, por encima de Golden State y San Antonio, sus principales escoltas. El oriundo de Los Ángeles va camino a ganar el premio de Jugador Más Valioso de la temporada regular, galardón por el que peleó mano a mano en la campaña anterior con Russell Westbrook, quien se lo llevó.

El sábado, el jugador de 28 años confirmó su momento de inspiración. Anotó 48 puntos en la victoria de los Rockets ante Portland (117-124), la novena consecutiva para la franquicia texana. La clave del gran inicio de Houston, además, ha sido la incorporación del base estrella Chris Paul, quien estuvo lesionado en las primeras semanas de la temporada. Se dudaba sobre el acoplamiento de ambas figuras, pero Harden volvió a demostrar que es jugador de equipo. Brilla y permite que Paul brille. De hecho, el armador no sabe de derrotas jugando por los Rockets (10-0).

Todo marcha de forma ideal para Harden. Y su estado financiero es igual de privilegiado, puesto que en julio de este año se transformó en el jugador más caro en la historia de la liga: cobrará 228 millones de dólares hasta la temporada 2022-23. En la cancha, por ahora, la suma se está pagando con creces. Lo único que vale, sin embargo, es el anillo de campeón. Y La Barba lo sabe. Finalmente se transformó en un pistolero, uno de los mejores de la NBA.