La burbuja que cubre al fútbol

Millones y millones por un jugador, sueldos estratosféricos y el encarecimiento de un mercado que se trastornó. El balompié del primer mundo está bajo el manto de una “burbuja económica”, que se explica por diversos factores.


El fútbol es un negocio que mueve mucho dinero. Tanto es que permite situaciones como las sucedidas en el último mercado de pases en Europa, con equipos capaces de pagar 100 o 200 millones de dólares por un futbolista. La burbuja económica del fútbol en su máxima expresión, una realidad que escapa a cualquier otro ambiente más terrenal, un modelo de negocios cuyo éxito puede ser de golpe, por su alto impacto, pero que en el futuro genera suspicacias.

¿Cómo el Liverpool puede pagar casi 100 millones de dólares por el holandés Virgil van Dijk, de 26 años, que apenas tiene 16 partidos por su selección, transformándolo en el zaguero más caro de la historia? ¿Cómo el Manchester City es capaz de tener un gasto en defensores más alto que países como Honduras y Paraguay, que destinan un presupuesto menor para su propia defensa nacional? Así es el trastornado mercado de fichajes que inundó al deporte más popular.

La definición financiera dice que una burbuja económica es un fenómeno que ocurre en los mercados principalmente por la especulación, que se denota por una subida anormal y prolongada del precio de un activo, para que dicho precio se aleje del valor real o intrínseco. ¿Neymar vale 273 millones de dólares? De otro modo, ¿un futbolista vale tal cantidad? Claro, el impacto del fichaje del brasileño en el PSG provocó una revolución. Disparó la venta de camisetas y puso a la Ligue 1 en un escalón superior. Permitió que se hablé y se siga más al torneo galo. ¿Por qué es una burbuja? Porque el fútbol del primer mundo, y el showbusiness que lo rodea, es una realidad que se distancia en extremo de otras materias de la vida social, en las cuales reina la escasez. Un mundo aparte.

Por primera vez, las cinco ligas poderosas de Europa (Inglaterra, España, Alemania, Italia y Francia) rozaron la frontera de los cinco mil millones de euros en fichajes. Los tres traspasos más caros de la historia ocurrieron para esta campaña: Neymar al PSG por US$ 273 millones (222 millones de euros), Philippe Coutinho al Barcelona por US$ 147 millones (120 millones de euros) más 49 en variables, y Ousmane Dembéle también a los culés por US$ 129 millones (105 millones de euros).

Uno de los factores que explica esto es el desembarco de empresarios millonarios o jeques dispuestos a pagar lo que sea. De los cuatro clubes que más gastaron para la temporada 2017-2018, tres son dirigidos por un magnate: Manchester City (Mansour bin Zayed Al-Nahyan), PSG (Nasser Al-Khelaifi) y Chelsea (Roman Abramovich). La excepción es el Barça, club que le pertenece a sus socios. Eso sí, le sacan provecho a su marca al máximo, tanto que acaba de cerrar un acuerdo con Beko, marca turca de electrodomésticos, por US$ 70 millones (por tres temporadas) para auspiciar la camiseta de entrenamiento.

“El mercado está así, entras en él o tu equipo no puede competir. Si lo hacen es porque es rentable, con la publicidad, con los traspasos. Al final recuperan la inversión, si no no lo harían. Sí, es una barbaridad, estoy de acuerdo. Gracias a la televisión podemos subsistir. Pagan más cuando tienes jugadores que se cotizan, cuando estás en la parte alta de la tabla. Lo que sí está claro es que nadie invertiría en un jugador si no fuera a ser rentable deportiva o económicamente”, opina Pedro Posada, vicepresidente del Celta de Vigo. “Si un club no tiene dinero, se endeuda y lo pasa fatal. El que tiene (dinero) invierte en jugadores como una inmobiliaria invierte en terrenos. Si los terrenos son edificables, valen más. En el fútbol pasa igual. Si pueden pagar, lógicamente el jugador sale rentable”, añade.

Un eslabón que se ha vuelto tan trascendental como polémico es el de los agentes. Un dato revelador lo confirma: según los datos de FIFA-TMS, plataforma que registra los traspasos internacionales, las comisiones que pagaron los clubes a los intermediarios o representantes implicados en traspasos se duplicaron en el último lustro. En 2017, los equipos pagaron US$ 446 millones en comisiones, cuando en 2013 fueron US$ 218 millones. Desde enero de 2013 los clubes gastaron US$ 1.590 millones en comisiones. Llevaron la delantera los ingleses, que desembolsaron US$ 489,9 millones en los últimos cinco años.

La consultora Deloitte elaboró un informe financiero en el cual presentó cuáles son los clubes que generan mayores ingresos, estudiando la temporada 16-17. Es la Premier League la que lidera la lista en ganancias, debido a derechos de TV, venta de entradas e ingresos comerciales. El Manchester United de Alexis Sánchez es el número uno, con US$ 845 millones, desplazando del primer puesto al Real Madrid.

Un caso que muestra que esta burbuja puede explotar es China. La intención de los clubes del gigante asiático era gastar mucho en acarrear a jugadores y entrenadores de primera línea, con el afán de fomentar la actividad y llegar a ser potencia (el ejemplo de Carlos Tevez salta a la vista, con un fracaso notorio). Sin embargo, se produjeron a sí mismo una crisis porque se hizo cuesta arriba mantener plantillas tan caras. A mediados de 2017, la Superliga limitó el gasto en fichajes y le prohibió a los clubes con pérdidas pagar más de seis millones de euros por un extranjero.

¿Y Chile?
Los clubes nacionales no manejan cifras así de elevadas, pero el fenómeno de la burbuja salpica en el sentido del encarecimiento del mercado. Es cosa de ver lo que le costó a Colo Colo sellar sus incorporaciones o el sistema que usó Católica para reforzarse, apelando a las cesiones.

El movimiento más resonante es el de Yeferson Soteldo a la U, bajo la siguiente fórmula: préstamo por un año a cambio de US$ 1,5 millones, el que será cancelado recién en junio. La operación también compromete una opción de compra del 50 por ciento del pase en US$ 3,5 millones, a la que puede acceder el elenco laico cuando se termine la cesión. En otras palabras, Soteldo cuesta siete millones de dólares.

“Si nosotros generamos inflación interna, más clubes van a quebrar, gastan más dinero en forma irresponsable y eso va en deterioro de la actividad. Lo que hay que hacer es mantener los costos acotados, adecuarse a la realidad chilena y no volverse locos. Es pan para hoy y hambre para mañana. Hay que recordar que la mayoría de los clubes somos deficitarios”, dice el gerente general de Audax, Lorenzo Antillo.

Al igual que en Europa, un salvavidas para los elencos locales es la plata de la televisión, más aún luego de que Turner se quedara con el CDF. La señal dueña de Chilevisión pagará como bono inmediato US$ 3,1 millones brutos a cada club de Primera y Primera B, “la primera pata” de un negocio millonario. Para todos los equipos, los recursos de la TV son su principal entrada.

“Los derechos son muy importantes, a la vez con la venta de jugadores; eso permite que nosotros podamos subsistir. Así soportamos el presupuesto anual sin tener que poner plata del bolsillo. Si nosotros nos catalogamos como un club vendedor es para sostener la propia actividad. Sin esos dos ítems, es difícil para un club”, cierra el directivo audino.

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