La ley sagrada de Guede

“Pierdo y Presiono”. Así le llama el entrenador a la táctica que le impone a sus jugadores en el Monumental.


Cuentan en el Monumental que Pablo Guede es capaz de perdonar cualquier tipo de error que cometan sus jugadores en la cancha. Fallar un penal está “permitido”; comerse un gol, también. Para el técnico de Colo Colo, situaciones de esta índole suelen pasar, porque así es el fútbol. Sin embargo, hay algo que lo pone furioso, un hecho que no perdona: que un futbolista suyo pierda el balón y no haga nada por recuperarlo inmediatamente. Aquello sí que está prohibido en Pedreros. Tanto, que puede marcar la diferencia entre ser titular o suplente.

Por eso, la ley que impera en el Cacique tiene nombre y apellido. Se llama “Pierdo y Presiono”. Es la táctica fundamental del entrenador, transversal para cualquier planteamiento o estrategia que pretenda utilizar. Se juegue al ataque o al contraataque, cuando la pelota no se tiene hay que ahogar al rival hasta que la pierda. Esa es la idea central del concepto.

No hay día que pase sin que los albos desarrollen este ejercicio durante las prácticas. A veces más, a veces menos, pero siempre Guede le dedica unos minutos. Es a lo que más le pone énfasis.

“Si el balón está en transición defensiva, el jugador tiene la obligación de buscar la manera de quitárselo al oponente, presionándolo para que no avance ni pueda dar pases. En el fondo, lo que Pablo ha inculcado desde que llegó a Colo Colo es que si pierdes la pelota, no puedes dejar que tu contrincante mantenga la posesión. Tienes que robarlo lo antes posible”, explican desde el staff del transandino.

Esta búsqueda implacable está dirigida, trabajada y pensada previamente. Por ejemplo, si Esteban Paredes pierde el balón, tiene la obligación de ir tras él al instante, pero siempre según las indicaciones establecidas por el cuerpo técnico. Es decir, está prohibido quedarse inmóvil tras ceder la posesión, pero esto no implica correr deliberadamente hacia cualquier lugar.

“El posicionamiento defensivo es lo que le gusta evidenciar a Pablo. Lo practica posición por posición. Se reúne por separado con los delanteros, mediocampistas y defensas y les entrega instrucciones de hacia dónde, cuándo y cómo moverse. No les permite hacer lo que ellos quieran”, agregan en Macul.

Así, si en un caso hipotético, el Tanque pierde el balón en el ataque, no necesariamente tiene que ir tras el rival que se lo robó, ya que es probable que Andrés Vilches, Octavio Rivero u otro agente ofensivo ya esté corriendo tras ese jugador. En ese caso, Paredes tiene que cubrir alguna de las opciones de pase que tenga su contrincante, según las indicaciones del DT. Los volantes y los defensas estarán en la misma tarea, por lo que generarán conjuntamente una insoportable presión tras la pérdida, que tiene como fin que el adversario no pueda jugar y termine entregando el balón.

“En el último partido de local ante Wanderers, Iván Morales perdió el balón en dos oportunidades y se quedó arriba sin ayudar a recuperarlo. Pablo se molestó muchísimo y le hizo ver sus errores, pese a que Morales dio una asistencia, hizo un gol y fue clave en la victoria”, revelan en Pedreros.

El rendimiento defensivo del Cacique ha alcanzado su punto más alto. De hecho, a los albos apenas les han llegado al arco en los últimos partidos. Es más, suman cuatro fechas sin recibir goles. Aquella solidez coincide con el repunte del equipo, que después de un débil inicio de campeonato ahora comparte la punta con Unión Española.

En tanto, para el duelo del sábado ante Temuco, en el sur, el argentino recuperará a Jaime Valdés, ausente por lesión frente a Audax Italiano. Otro que volverá es Jorge Valdivia.

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