En la montaña no hay secretos

Los escarabajos colombianos dominaron el ascenso a Farellones, dejando prácticamente cerrado el podio.


Cuando en 1987 a Peter Tormen le encargaron dejar de ser el gregario del team Pilsener Cristal y en vez de eso pasar a ser líder, sabía que dentro de todas las palmaditas en la espalda, había algo más. Tenía sobre los hombros una responsabilidad importante, pues era el chileno llamado a dejar el honor de todo el país en casa y conseguir que, por segunda vez en su historia, la Vuelta de Chile tuviera a un criollo como ganador. Tormen lo hizo de forma fantástica, dominando siempre, aunque no por mucho. Sabía que iba a ser en el ascenso a Farellones, el sábado, penúltimo día de competencias, el momento en que todo se definiría. Lo persiguió el colombiano Fabio Acevedo, de la selección colombiana, quien no le dio tregua. Pero Tormen se impuso y Chile celebró.

Y ayer, tras cinco años de ausencias, la Vuelta volvió a vivir una etapa de montaña definitoria. Fue en el mismo escenario, aquel ascenso infernal a los 2.400 metros de altura del centro de esquí, pero ya ha pasado mucho tiempo y repetir hazañas como esa, derrotando a los escarabajos colombianos, parece hoy ser sólo ser una victoria reservada para las efemérides deportivas.

Pese a todo, había ilusión en que algo podrían hacer los chilenos, específicamente el equipo Trek-Chilenazo, que aunque se armó hace pocos meses, conocía al dedillo la forma en cómo enfrentar esta icónica etapa. Lo tenían estudiado y aprendido. La charla técnica previa fue clara: “Vamos a ir a nuestro ritmo. Si los otros se disparan o se vuelven locos, tenemos que mantenernos tranquilos y concentrarnos en lo que hemos planeado durante todo este tiempo”. Así, Gonzalo Garrido, el veterano capitán del equipo Trek-Chilenazo, repasaba una última vez cómo debían enfrentar la etapa de ayer, que se corrió desde Colina a Farellones, en 126 kilómetros de curvas,

Sabían que no sería sencilla la lucha en contra, pues al frente tenían dos claras amenazas, dos rivales que permanecían al acecho confiando en que ayer todo se jugaría hacia su lado. Por una parte, estaba el team Medellín-Éxito y, por otro, el Canel’s-Specialized de México. Los colombianos, en realidad, eran el equipo de quién más debían resguardarse los chilenos, pues en el ascenso a Farellones, escenario crucial de esta cuarta etapa, su gen escalador los haría brillar y soltarlos solos, libres por las 40 curvas que compusieron aquel último y desgarrador ascenso, iba a causar el caos en la clasificación general. Y así fue.

Recién adentrados en Piedra Roja, a los 69 kilómetros de carrera y donde se ubicó la primera meta de montaña del día, los escarabajos se lanzaron a atacar las subidas como si a ellos no les pesaran nada los hasta 12% de inclinación que posee la ruta, ahogando y comiéndole las piernas a todos quienes a esa altura los acompañaban. Hubo algunos que intentaron mantenerlos cerca, pero el ritmo impuesto por los seis colombianos, a esa altura hizo de la faena, eran prácticamente un suicidio.

Y ahí estaba, entre todos ellos, Patricio Almonacid, la gran carta chilena en esta Vuelta, la confianza del Trek-Chilenazo, que hasta ese entonces lideraba la clasificación general y por equipos, pero que ahí, en vista del nivel exhibido por los rivales, comenzó a despedirse dolorosamente de cualquier aspiración durante este año. Sólo, sin un gregario que lo acompañara (salvo Garrido que a ratos pudo estar con él) la faena se hizo muy difícil para el puertomontino.

Al final, los escarabajos llegaron en masa, quedándose con el oro y plata de la jornada en manos y de Christhian Montoya y César Paredes. El bronce fue para el mexicano Efrén Santos. Chile se encontró con un muro, que pudo trepar a buen ritmo, pero no suficiente como para aplastar a los escarabajos. Al parecer, ya no habrán más sorpresas

Seguir leyendo