La noche negra de Bravo

Un error del arquero significó la apertura de la cuenta en Sao Paulo. De esa manera, el partido que Chile estaba haciendo ante los pentacampeones terminó por derrumbarse, junto con la ilusión mundialista.


Parecía que sí, que cumplía. No había enfrentado requerimientos extraordinarios, pero bastó un error, como suele suceder entre quienes trabajan como arqueros, para que una noche aparentemente tranquila se convirtiera en pesadilla. Claudio Bravo no olvidará nunca más el estadio Allianz Parque, pues su falla ante el lanzamiento libre de Dani Alves, a los 55 minutos, permitió que Paulinho abriera la cuenta y comenzará a poner en el marcador las diferencias que, en rigor, existen entre el mejor equipo de Sudamérica, candidato a finalista de la Copa del Mundo, y aquel que comenzó a decaer paso a paso hasta convertirse en la sombra de aquella selección que, por momentos, asombró a muchos.

Hasta aquel minuto fatal, que luego se vería complementado por el tanto de Gabriel Jesús, Chile vivía una jornada relativamente calma. El mismo Bravo, durante el primer tiempo, solamente había tenido que esforzarse en un achique ante una entrada frontal de Neymar, que resolvió con oficio al achicarle el ángulo al delantero del PSG cuando la torcida ya aclamaba el tanto.

Luego, a los 38 minutos, un cabezazo de Gabriel Jesús, con centro de Renato Augusto, se fue directo al lugar en que estaba el portero del Manchester City. Controló sin apuro, porque, en rigor, la jugada no revestía mayor peligro.

En el segundo tiempo, una nueva acción de Neymar (53’) concluyó con un tiro que Bravo tapó junto al poste izquierdo.

Momento fatal
Hasta ese instante, todo parecía indicar que el arquero cumpliría una tarea tan limpia como eficiente, pero llegó el momento fatal, cuando dio rebote en un disparo que era perfectamente embolsable. A partir de ese instante, la historia cambio y vino el segundo tanto, aquel que apagó todas las esperanzas de alcanzar un resultado que le diera tranquilidad al equipo.

En otros aspectos del juego, acumuló una decena de pases acertados, pero también registró 13 errados, sobre todo en los despejes largos hacia los costados.

Con el pie, también, fue refugio de sus compañeros en siete ocasiones. Y, en tales casos, optó por un pase corto para asegurar la salida.

Debido al control mayoritario por parte del Scratch, el oriundo de Buin prácticamente no salió del área, pues siempre sus zagueros retrocedieron en bloque para enfrentar a los verdeamarillos. Y cuando así no lo hicieron, se produjeron acciones como aquella terminó en el segundo y tercer tanto de los anfritiones.

En cuanto a tiros de esquina, escasa fue su intervención, pues optó por dejar la tarea de despejar a sus defensores, salvo un balón recogido en el primer tiempo y otro sobre el cierre. Eso, además de algunos centros con balones en movimiento.

Sobre el final del encuentro, tuvo una jugada reivindicatoria, cuando le tapó un mano a mano a Firmino, quien había sido habilitado por Willian, en otra acción en la que los zagueros nacionales terminaron desairados en un veloz contraataque de la Verdeamarela.

La situación se repetiría en los instantes postreros, cuando Bravo subió en busca de un descuento que prometía una clasificación milagrosa. Nada de eso pasó, sino lo contrario: el arquero fuera de su arco, un largo pelotazo de Willian que dejó solo a Gabriel Jesús para cerrar una noche en que a Bravo y a Chile nada les salió bien. Por eso, no sólo por el error inicial, la Roja quedó fuera de Rusia 2018.

Seguir leyendo