La U se desahoga

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Los azules se imponen por 3-0, con goles de Guerra, Pinilla y Pizarro. El equipo de Hoyos suma su segundo triunfo consecutivo.


Vuelven los abrazos a la Universidad de Chile. Esos que tanto le gusta repartir a Guillermo Hoyos y que, en realidad, nunca ha dejado de regalar. El punto es que anoche los abrazos fueron de verdad, de alegría sincera, de desahogo total. De esos fuertes, apretados, con miradas furiosas y grito ensordecedor. De esos que tanta falta hacían en la tienda azul.

Y vaya que los estudiantiles necesitaban un triunfo como éste. Claro, contundente… arrollador por muchos pasajes. Fue un 3-0 en el Estadio Nacional y fácilmente la diferencia pudo llegar a cuatro, cinco y más. San Luis, víctima del despertar ofensivo de la U, hasta podría decir que la sacó barata en su expedición por Ñuñoa. Y no estaría mintiendo.

Sumando las ocasiones de ambos períodos (incluyendo las tres anotaciones), el equipo de Hoyos acumuló 13 aproximaciones claras a la portería de los canarios. Una más peligrosa que otra, pero todas cercanas al gol. Por eso los amarillos sintieron algo de alivio con el pitazo final. Es que el partido se jugó al límite de la humillación. De no ser por la actuación notable del arquero Ignacio González, quien se cansó de ahogar las celebraciones de Pinilla, Guerra, Pizarro y, especialmente, Soteldo.

A propósito del venezolano, en su tercer partido oficial con la camiseta del chuncho, se le nota que está algo agobiado. No desesperado, pero sí ansioso de demostrar por qué Azul Azul invirtió fuerte en él. Fue más protagonista que en los juegos anteriores, exigió más de una vez al arquero rival (a los 13’ tuvo un mano a mano clarísimo), pero en la suma y resta quizás fue el único que se retiró de la cancha con un dejo de amargura. Se le vio en el rostro, de hecho, al ver que desde la banca ordenaron su cambio.

Al margen de eso, el golpe anímico para Hoyos es tremendo. El argentino nuevamente planteó un esquema con tres hombres en el fondo. Alejandro Contreras cumplió la función de último hombre en los primeros minutos, pero rápidamente el que acabó jugando en ese puesto fue Cristian Vilches. Y lo cierto es que la U sufrió poco en defensa.

Los goles fueron anotados por Guerra (39’), Pinilla (55’) y Pizarro (62’). Cada uno mejor que el otro. Comentario aparte, sin embargo, merece el delantero juvenil de la U, quien poco a poco se afirma más como una figura clave de su elenco. Ayer se retrasó y lo hizo bien. Asistió y casi siempre bien. Encaró y, lo más importante, anotó por segundo partido seguido el primer gol, el que generalmente cuesta más.

Y con eso, el cuadro estudiantil enfila su segundo triunfo en el campeonato nacional. Es verdad que San Luis dio muchas licencias defensivas, pero había que aprovecharlas y ratificar en cancha esa superioridad. Festeja la U, se desahoga y se abraza, a la espera de que este despertar perdure y no sea sólo un espejismo.

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