Los archivos de una vieja rivalidad

La Tercera recorre los museos temporales de Universidad de Chile y Universidad Católica siguiendo las huellas del clásico universitario, que el domingo vivirá un nuevo capítulo de su centenaria tradición.


Existen en Santiago dos puertas que conducen directamente al corazón del clásico universitario. Una está en la cisternina avenida El Parrón; la otra en San Carlos de Apoquindo. Son dos accesos al recuerdo, dos refugios de la memoria. Cientocatorce días antes de la disputa de la 185ª edición en Primera del clásico con mayor tradición en Chile (la que se dirimirá el domingo), los museos temporales de la U y la UC abrieron sus puertas. En el CDA, uno, y en el feudo cruzado, el otro, pero el mismo día, el 6 de julio, quizás porque la rivalidad entre ambos clubes, tan popular y tan añeja, es también rivalidad de hemeroteca. Y porque las dos instituciones universitarias y deportivas más grandes del país estaban este año de enhorabuena: el 21 de abril, la UC cumplió 80 años, y el 24 de mayo, la U celebró 90.

Pero la rivalidad entre ambos equipos, nacidos bajo el alero de sus respectivas casas de estudio, es aún más antigua. Surgió, como casi todas las grandes rivalidades, de la proximidad y de la analogía, hace más de 100 años. Tuvo su primer precedente en noviembre de 1909, en un desafío interuniversitario librado en el estadio Carmen del Cricket Club; se afianzó tras varias y ocasionales fusiones de sus federaciones deportivas (en 1928 y desde 1939, impensables hoy en día); culminó el 13 de junio de 1937 con la disputa del primer clásico en la segunda categoría; y alcanzó su punto máximo en la década de los 60, cuando la coexistencia se transformó en competencia y el fútbol en pasión masiva.

En las vitrinas de los dos museos temporales (el de los 90 años azules y el Tour & Museo Cruzado), que cerrarán sus puertas el 30 de diciembre, desfilan los protagonistas de 80 años de batallas fratricidas. Los hitos propios responsables de las cicatrices ajenas, a través de los cuales resulta más fácil comprender la historia. Porque el devenir de la U no sería el mismo sin sus triunfos en los clásicos universitarios; ni parecería tan implacable el caballero sin los vestigios de sus gloriosas cruzadas ante el enemigo laico.

Y aunque el historial de duelos entre ambos en Primera División evidencia cierta supremacía azul (69 victorias y 271 goles frente a los 55 triunfos y 243 tantos de los cruzados, además de 60 empates) la paridad en materia de definiciones por el título en estos mismos torneos no podría ser más flagrante (2 a 2). Triunfo en 1961 y en dos partidos para la UC (1-1 y 3-2), y revancha inmediata de los azules un año más tarde (5-3), en el encuentro con mayor afluencia de espectadores, por cierto, de la historia de los clásicos universitarios (74.163). Ya en este siglo más de lo mismo, igualdad y revancha. Estrella número nueve para los cruzados en el Clausura 2005 (1-0 en la ida, 1-2 en la vuelta y 5-4 en la tanda de penales); e histórica respuesta de la U en el Apertura 2011 (el del recordado “Lo damos vuelta”), conquistando su duodécima estrella luego de levantar un 2-0 adverso en la serie de definición con un contundente 4-1.

Pero no ha sido sólo a base de definiciones, ni de títulos, como se ha ido construyendo la leyenda del clásico en el imaginario colectivo. Por los citados museos transitan también los constructores de 80 años de historia mutua, enfrentada y compartida. El inmortal Tanque Campos, máximo goleador de este célebre partido (con 14 dianas) en la sección de ídolos de la U; o Raimundo Infante (9) y Milovan Mirosevic (8), que entregó su camiseta al museo cruzado el mismo día de su retiro, como goleadores destacados del clásico en las instalaciones de San Carlos.

Pero no sólo ellos. También hay sitio en el refugio de la memoria para Gary Medel (debutante precisamente en un clásico); para Sergio Livingstone y Mario Lepe (futbolistas con más duelos de este tipo, respectivamente 32 y 35); para Marcelo Salas (autor de un polémico gol en un clásico en 1994 que a la postre valdría un título); para Sergio Vázquez (que firmó otro no menos histórico ese mismo año, cuando la UC jugaba con nueve hombres); para Sampaoli, para Pizzi, y para las rivalidades que protagonizaron futbolistas imborrables, como Beto Acosta o Lucho Musrri.

Y el domingo un nuevo episodio, con la UC herida en la tabla, pero con un invicto reciente de cuatro duelos ante la U (un empate y tres triunfos consecutivos); y con su archirrival en trayectoria ascendente, queriendo hacer valer su mejor registro en el Estadio Nacional (64 triunfos contra 47). Un escenario, por cierto, que ha albergado hasta la fecha nada menos que 169 de las 184 ediciones del clásico más tradicional de Chile. El de los recuerdos. El de la memoria.

 

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