Los peloteros del triatlón

Mario Lepe e Iván Álvarez coincidirán este 21 de octubre. Ambos dicen que prepararse les sirve para estar en forma. El de quite va por los relevos y el ariete, por la serie máxima.

En el año 2000, Mario Lepe jugaba su última temporada como profesional, con la camiseta de Universidad Católica, claro. En ese plantel estaba partiendo el delantero Iván Álvarez, quien se retiró en 2011.

Coincidieron una sola temporada, como compañeros, pero hay otra pasión que ahora los une. O los divide, como quiera verse, pues el triatlón se ha vuelto para ambos una forma sana de mantenerse en forma y participar competitivamente de una actividad, más allá del fútbol.

De hecho, ambos estarán el 21 de octubre en el 70.3 Coquimbo, la carrera que espera convertirse en una fecha internacional tan importante como Pucón, cada enero.

Lepe, de 52 años, dice que está algo pasado de peso, que ha bajado harto, pero que de todas maneras no se atreve aún a una carrera completa y, tal como hiciera en Pucón, competirá en la prueba de relevos, con Federico Barros (natación) y el conductor de televisión Polo Ramírez (trote). Lepe eligió el ciclismo.

En Coquimbo, una de las partes más duras será la de la bicicleta, por un ascenso, pero el ex volante asegura: “Para mí lo más difícil es la natación. Ya hice un triatlón, en Piedra Roja, donde hicimos posta. No voy a decir que me fue muy bien, pero tengo la experiencia de haber hecho y ahora me he preparado únicamente para la bicicleta”.

Los triatlones. “Voy a empezar con sprint y en 2019 creo que recién voy a empezar a hacer triatlones más largos y meterme más de lleno en el cuento”.

Pero, qué lleva a la leyenda cruzada a probar sus fuerzas en el triatlón. “En un principio fue únicamente para bajar los 15 kilos que tenía de más, hace un año y medio. Ya bajé 10 o 12, pienso bajar en total unos 18 a 20 kilos y después empezar a hacer las distancias más largas. Si lo hago ahora, me muero, voy a sufrir mucho. Hacía tiempo que no entrenaba tan fuerte, hace muchos años que no hacía nada muscularmente. Hay algunos que dicen que los músculos tienen memoria, pero las articulaciones tienen Alzheimer”.

Distinta es la historia de Álvarez. A sus 37 años, sí se atreverá con las tres disciplinas del evento, aunque en la distancia 70.3, como en Pucón. “La primera vez me demoré seis horas y cinco minutos, no me fue mal, a pesar de que me preparé solo. Ahora la preparación es distinta, con Triatlón UC, es un trabajo completo de todos los profesores. La exigencia es más alta”.

Álvarez lleva poco más de un año con la suprevisión del club, con algunas lagunas, “para jugar a la pelota en algunas ligas”, comenta, pero hace dos meses que no piensa en otra cosa.

Y, ¿por qué? “Siempre he sido un fanático del deporte. Después del retiro empecé a correr cinco, 10k, y ya llevo tres maratones, pero quedé con gusto a poco, que el correr estaba bien, pero sentía que podía dar algo más”, relata el ex delantero, para quien haber visto Pucón en directo lo enamoró.

Lo más difícil “es la natación”, dice Álvarez, coincidiendo con Lepe. “Cuando empecé no podía llegar al otro lado de una piscina de 25 metros, hace un año y tres meses”. En Coquimbo serán 1.900 metros en el agua, más 90 kilómetros de ciclismo y 21 de trote.

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