Gabriel Labraña

Gabriel Labraña

Subeditor digital de La Tercera. Conductor de El Deportivo

El Deportivo

Martino no es el técnico que Chile necesita

06 de Junio de 2016/SAN JOSE durante el partido valido por el grupo de la Copa America Centenario entre Argentina vs Chile, jugado en el Levi's Stadium. FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

Si la ANFP busca una continuidad del modelo Pizzi en términos de juego, es el hombre. ¿Gestión de los entrenamientos más cerca de Borghi o Pizzi? Martino. Y cuando Xavi abandonó el Barcelona en medio de una sequía de títulos y dolido con él, apuntó: “Juegas como entrenas”.

La historia del estilo de juego de Chile es reciente. Los antecedentes siempre fueron similares: estatura media o baja, buena técnica, poca ductilidad táctica -quitando a los excepcionales-, un gen competitivo altamente estimulable -Zamorano, Salas, Elías Figueroa- y cierta tendencia a la lateralización del juego o lo defensivo.

De aquellos paradigmas, se pudieron modificar algunos apenas asomó Marcelo Bielsa para conducir a la llamada generación dorada.

Los conceptos de ataque de Bielsa y sobre todo su destacado trabajo teórico y práctico, se fueron profundizando con el paso de los años y los distintos entrenadores, salvo un paréntesis olvidable con Claudio Borghi al mando.

En cada uno de esos entrenamientos existió, tal cual detalló en sus distintas charlas por el país, una situación de “ficticia alta competencia”. Se jugaba como se entrenaba.

Más allá del concepto del abandono de aquel sino defensivo casi endémico, lo que persistió tras Bielsa fue el poder de un buen entrenamiento como base. Llegado Sampaoli, se profundizó en aquello y la evolución fue sorprendente.

Chile logró ser un equipo más equilibrado y profundo gracias al juego de posición. Con todo ese éxito deportivo de Sampaoli como antecedente directo, llega Pizzi.

El equipo de Macanudo nunca fue eminentemente defensivo. Cuando entrenó en alto nivel, Chile consiguió un alto vuelo futbolístico. Para muestra de lo anterior siempre existirán los indesmentibles números de las copas Centenario y Confederaciones.

Pero el mismo Pizzi, ya sea por la edad de los futbolistas, el desgaste en sus ligas o un principio personal, nunca optó en eliminatorias por el modelo que hizo a Chile marcar una diferencia como en épocas de Bielsa -fundación del estilo- o Sampaoli -consolidación y evolución.

Hoy, muchos señalan que Gerardo Martino sería una de las cartas de la ANFP para dirigir a Chile. Y si bien acumula méritos con muchos equipos (ahora mismo en Atlanta), metodológicamente no dista mucho del trabajo que hizo su compatriota Pizzi. Basta recordar la molestia de jugadores como Iniesta o Xavi en el Barcelona cuando decidió suspender trabajos con balón, modificar la intensidad del entrenamiento y alterar para mal el mediocampo del Barça, haciéndolo disponer de menos posesiones. Una vez que Xavi abandonó el Barcelona y debió referirse a Martino, apuntó: “Juegas como entrenas”.

Si la ANFP busca una continuidad del modelo Pizzi en términos de juego, es el hombre. Y si busca un equivalente en términos de disciplina, un buen ejemplo es la situación ocurrida en el camarín de Argentina, liderado por Messi. ¿Gestión de los entrenamientos más cerca de Borghi o Pizzi? Martino.

Si lo que busca la ANFP es continuar con la línea de los entrenadores que proponen desde el entrenamiento, privilegian la construcción y el respeto por la identidad que ha llevado al equipo a tener logros, Martino no es el hombre para Chile.

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