Neymar se roba la película

El astro del PSG es el líder futbolístico de una selección que recuperó la memoria. Y al mismo tiempo, el ícono de un país necesitado de ídolos.


Pese a sus 25 años de edad, Neymar sigue siendo un niño. Basta ver algunas de sus actitudes en los entrenamientos de Brasil para darse cuenta de que sigue disfrutando el fútbol como si estuviera aún en las barriadas de Santos, donde saltó a la fama. Siempre cobijado bajo Dani Alves, el astro del PSG sonríe, bromea, discute y corre como si tuviese 15 años. Es el más entusiasta en las prácticas, contagiando a todos.

Pero detrás de ese comportamiento casi adolescente se esconde un futbolista que no se permite el fracaso. Que desde el inicio estuvo apuntado para codearse con los mejores y aceptó el desafío. Y que supo volcar, a tiempo, todo su talento cuando más lo necesitaba su selección. El arribo de Tite al banquillo le dio al fin el status que tanto persiguió con Scolari o el propio Dunga. El del líder futbolístico y espiritual, ahora sí bien rodeado dentro y fuera de la cancha. Y aquello resultó clave en el salto de calidad del futbolista y del propio Scratch.

Atrás queda, como una anécdota casual, la disputa que el propio jugador tuvo con el actual técnico brasileño. Tras caer 2-3 con Santos, el entonces entrenador de Corinthians no se guardó nada. La joven estrella era acusada de teatrero por el propio Tite. Advertía además que ni llegaría a alcanzar la talla de Zico, e incluso el técnico iba más allá: “Perder o ganar forma parte del juego. Simular faltas no lo es. Neymar es un mal ejemplo para los niños que están creciendo, como el mío”. Durísimo ¿Irreconciliables? Hoy los dos se ríen de la polémica.

Claro, lo que hizo Tite fue ungirlo como ejemplo para el resto de la selección. Lo que no pudieron hacer sus antecesores en el cargo, el actual seleccionador tuvo la receta para convencerlo desde el primer día. Aquella etiqueta encontró una respuesta inmediata en el jugador formado en Santos. Lejos de exigir un trato de estrella, se puso a la cabeza de un grupo que venía herido de muerte después de la eliminación en la Centenario, que se sumaba a los dolorosos traspié en el Mundial y la Copa América disputada en Chile.

Los torcerdores agradecen esta versión de Neymar. Aquel jugador provocador, pendenciero y malas pulgas, que recorría las canchas del mundo, con la selección no da señales. Tite fue claro con él en la primera conversación. El jugador le prometió cambiar su actitud. Los resultados están a la vista: Neymar es no sólo el líder futbolístico del Scratch, sino que seguramente uno de los mejores futbolistas del mundo.

Y eso los fanáticos de la canarinha lo agradecen. Su nombre es coreado en cada entrenamiento del combinado verdeamarillo y la devoción va en aumento. “Su condición de estrella es hoy similar a la que en un momento tuvo Ronaldinho y hasta el propio Ronaldo. Y eso habla muy bien de él”, afirma Gabriel Dudziak, periodista de Radio Globo.

Sus compañeros en la selección también disfrutan del astro del PSG. “Verlo jugar siempre al máximo, con el deseo de ganar siempre con su selección, es importante para todos quienes estamos recién jugando por la selección”, reconocía el pasado viernes Alex Sandro, lateral izquierdo de la Juventus y que se perfila como titular ante Chile.

La sinfonía futbolística que hoy regala Brasil tiene a Neymar como director. Ya nadie lo discute. El reconocimiento popular ya lo consiguió. El de sus compañeros y técnico también. Ahora aguardan en el país de la samba que se traduzca en una Copa del Mundo. Sólo así podrá codearse en el Olimpo con las grandes estrellas del pasado. El desafío está planteado. Rusia será testigo si por fin recibe la posta que alguna vez tomaron Pelé y Ronaldo.

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