Ogier escribe su propia leyenda

Comenzó a brillar cuando se retiró Loeb, pero el nuevo monarca ya es el segundo piloto con más títulos en la historia del WRC. En Gales, que ganó Evans, fue tercero.


Que el sucesor de Loeb en la supremacía del Mundial de Rally también sea francés y también se llame Sébastien era una casualidad hasta ayer. Ahora, Ogier tiene nombre propio desde el Rally de Gales, donde consiguió los puntos justos para asegurar su quinta corona consecutiva de la competencia.

Sébastien Ogier es desde ayer en solitario el segundo piloto con más coronas del WRC (ver tablas).

También fue protagonista el galés Elfyn Evans, quien se quedó con el triunfo. Es primera vez que un local gana en Gran Bretaña desde que en 2000 se impusiera el inglés Richard Burns.

Evans, de 28 años, logró su primera victoria en la máxima competición. Hasta ahora contaba con cuatro podios en 62 carreras, desde su debut en 2007.

Hasta ahí la historia de Evans; Ogier fue el protagonista ayer.

El galo sabía que no podría subir del tercer puesto de la general en Gales, pero enfrentaba la superespecial final con la obligación de conseguir un punto extra (la corta etapa final da unidades adicionales) para asegurar el título anual.

Corrió esos 6.430 metros con todo, finalizó y miró afuera del auto a que alguien le indicara qué había pasado. Dedos pulgares en alto para él y comenzó la celebración junto al navegante Julien Ingrassia.

“Este año ha sido complicado, pero lograr esto al final es increíble. Hemos trabajado muy duro”, señaló el campeón entre lágrimas.

Para lograr el título antes de la última prueba en Australia (16 al 19 de noviembre), el francés le hacía falta terminar con un margen de 31 puntos sobre sus dos más cercanos rivales, el belga Thierry Neuville (Hyundai) y su compañero estonio Ott Tanak. Tercero en la carrera y cuarto en la Power Stage, Ogier acabó con 32 unidades de ventaja sobre Neuville, segundo en la general y ganador de la Power Stage, y 46 sobre Tanak.

“Felicidades a Sébastien. La pelea fue grande este año. Aunque hubo momentos de mala suerte. Sabíamos que sería complicado ser campeones con todo lo que nos pasó este año. Pero eso no es culpa nuestra, lo intentamos realmente”, declaró Neuville.

Ogier, quien ganó sus primeros cuatro títulos con Volkswagen hasta que los alemanes se retiraron del WRC a finales de 2016, es apenas el tercer piloto de un equipo privado que logra el Mundial, tras el alemán Walter Röhrl y el finladés Juha Kankkunen.

A diferencia de la superioridad que mostraba con Volkswagen, el francés tuvo que luchar contra la adversidad en esta temporada. “No teníamos la ventaja en términos de rendimiento que podíamos tener en el pasado”, reconoce ahora Ogier, que ganó sólo dos carreras este año, muy diferente a las nueve obtenidas en 2013; las ocho en 2014 y 2015 y las seis el año pasado. En cambio, tuvo fiabilidad: en 12 fechas, junto a su copiloto Julien Ingrassia subieron nueve veces al podio. En eso, fueron los mejores.

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