La mina de Oroz

Autor: La Tercera

Los celestes derrotaron a al cuadro de la octava región por 2-1. La figura fue Nicolás Oroz, quien anotó dos goles.


Gabriel Milito empieza a agarrarle la mano al equipo. Suma de a tres en Rancagua. Pese a ser un partido trabado, los celestes fueron los justos vencedores por su gran segundo tiempo. Es que el ex Barcelona no tiene margen. Armó un equipo a su modo y le está resultando. Sus victoraias han estado marcadas por anotaciones de refuerzos que él pidió expresamente. Hoy la capa de héroe se la calzó Nicolás Oroz. El argentino anotó un doblete que le entregó la victoria a los celestes. Las dos anotaciones también son un tanque de oxígeno para Milito.

El director técnico celeste sorprendió con un dibujo táctico inédito en este torneo. Gabriel Milito salió a la cancha con un 3-5-2 con el as de la experiencia bajo su manga: Albert Acevedo. El ex Universidad de Chile entró de titular en la posición de líbero, tras dos partidos en la banca. Cumplió bajo la bandera del orden y desde ahí fue sumando el equipo de Rancagua. Larcamón no especuló, siguió con el mismo dibujo táctico y continuó bajo la misma idea de juego: presión alta. No le dio resultado.

“A jugar, a jugar”, pide Larcamón a sus dirigidos, mientras Milito solicita algo parecido e insiste al portero Miguel Pinto que no se salte el medio campo. Los dos equipos estaban fallando en la elaboración del juego. Partido trabado y sin llegadas claras. Los acereros erraban en el último toque, mientras O’Higgins abusaba del centro y el pelotazo. Sólo una llegada en los pies de Ramón Fernández, el más insistente de los celestes. Esta aburrida inercia sólo podía ser rota con un golazo de otro partido. Así fue. El refuerzo argentino, Nicolás Osorio se matriculó con esta tarea (39’).

O’Higgins sufrió de algo que se repite. Es común que el equipo de Milito se duerma y le cueste caro. Una siesta que dura pocos minutos, pero que tien una repercusión enorme. Efectivamente sucedió. Huachipato, con poco, logró la paridad a través del panameño Gabriel Torres (49’). Cabeceó sin marca en el áerea chica. Desaplicación defensiva común en los celestes. Un regalo.

Parecía que los de la Sexta Región caerían en esta dinámica. Pero no. Los roles se invirtieron y los acereros no cumplieron con esa constante de que subían los segundos tiempos. O’Higgins tampoco cayó en los laureles y reaccionó con todo. Los celestes profundizaron, se asociaron e hicieron daño en ofensiva. Una antítesis del deslucido primer tiempo. Un mano a mano de Joel Acosta, un remate a quemarropa de Cereceda y un córner que Lampe tuvo dificultades para rechazar. O’Higgins insitía con fuerza.Tanto fue el cántaro al agua, que se rompió. Nuevamente Oroz celebró y decretó el primer triunfo de los celestes en Rancagua.

Las expectivas que dejó Huachipato tras el debut contra Audax fueron altas. Sin embargo, no han sabido reafirmarlas. Cada partido posterior a este ha sido peor. Baja elaboración e imprecisión en el último toque. Larcamón parece no transmitir la idea.

Con este triunfo, Milito respira hondo. Un arranque positivo que contrasta con su 41% de rendimiento en el torneo anterior. Es que ahora no llegó cuando el campeonato había iniciado. Conformó el equipo a su medida y estos responden con creces. Se intuye que ahora instalará su idea.

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