Pablo Quintanilla: “Tener miedo me permite respetar lo que hago”

Quintafondo habla para La Tercera de la madurez que le otorgaron los accidentes, de cómo convive constantemente con el peligro y de su vida personal. El lado humano del bicampeón del mundo y Premio Nacional de Deporte.


Son las dos de la tarde y Pablo Quintanilla vive un día ajetreado en Santiago. Tras una mañana llena de compromisos luego de ser reconocido como el mejor deportista de Chile de 2016, viaja en Uber rumbo a Bellavista para detenerse en un restaurante y saciar el hambre antes de volver a su casa en Viña del Mar. En el trayecto, el conductor pudo haber chocado más de una vez producto de la agresividad de los automovilistas capitalinos. “Están todos locos, por eso hay que vivir en provincia. Acá hay demasiado estrés y no me gusta”, dice entre el ruido de los bocinazos. Ya sentado en la mesa, se sincera con eldeportivo.

¿Qué le deja ser reconocido como mejor deportista de Chile?
Siento que es un premio a toda una trayectoria. Hoy estoy en un gran momento, pero para llegar acá, pasé por episodios difíciles y de harta frustración. Lo tomo como un reconocimiento a la constancia, al compromiso con mi deporte y al deseo de avanzar y obtener resultados. Lo estoy disfrutando.

¿A quién se lo dedica?
Es para mi familia, en particular mi papá, que siempre se la jugó conmigo y creyó en mí; para mis hermanos, mis amigos, sobre todo a Paulo, amigo de toda la vida. Gente que ha estado a mi lado hasta en los momentos más difíciles, de frustración, accidentes, operaciones. Cuando incluso dejas de creer en ti, han estado empujándome incondicionalmente. Esto es tan mío como de ellos.

De Gavardo, Chaleco López y Quintanilla, ¿Cómo ordena ese podio de la historia de Chile?
Son otros tiempos. No me gusta compararme con nadie. El rally hoy está muy competitivo. Han ingresado ex campeones de motocross y de enduro. Hay una parrilla de diez pilotos talentosos con posibilidades de ganar. Hasta hace unos años, eran pocos los pilotos que resaltaban. Estaban Marc Coma y Cyril Depres, que se repartían los títulos. Sin dudas, agarré la época más competitiva. Lo estoy disfrutando. Me gusta mi trabajo. Me encanta la competencia, sentir que es tan difícil, que hay desafíos por delante. Esto me llena.

¿Qué legado le dejaron?
Con el que tuve mayor relación fue con Carlo. Cuando yo tenía 13 años, él estaba en el peak de su carrera. Entrené motocross mucho con él. Me contaba sus historias por África y me maravillaba. Teníamos una relación cercana, lo admiré mucho. Fue responsable de que tomara este camino y quisiera ser piloto profesional. Fue un ejemplo de que las cosas sí se podían lograr.

¿Cuánto le afectó su muerte?
Harto. Le tenía mucho cariño, fue un golpe muy duro. Fue un icono. Alguien a seguir.

¿Cómo es convivir constantemente con el peligro?
No pienso mucho en eso, a pesar de que estoy súper consciente del riesgo que se corre. Si bien no pienso que me voy a accidentar o que me va a pasar algo en la moto, sé que existen posibilidades. Para disminuirlas, me preparo, entreno a tope y llego a las carreras en mis mejores condiciones.

¿Qué siente cuando un colega se accidenta en plena competencia?
Trato de que no me afecte mucho, intento bloquear los sentimientos que me distraigan. Estoy compitiendo al más alto nivel y la concentración no se puede perder. Es parte de este deporte, no quieres que ocurran, pero pueden suceder. Me ha tocado vivir accidentes de compañeros cercanos, como el del Pela (Renet, francés), mi compañero en el Atacama Rally. Tuvo una lesión complicada. Cuando termina la carrera, dejas la adrenalina, la presión y el estrés, y sientes de golpe cuando alguien se accidenta. Es parte de lo que elegí.

¿Sientes miedo sobre la moto?
Sí, claramente siento miedo. Y es bueno sentirlo. Inconscientementente te hace ir más alerta. Sin miedo es muy fácil traspasar límites y arriesgar más de la cuenta. Es parte de la relación que tengo con mi interior cada vez que corro, cada vez que arriesgo para ganar una carrera. El miedo me permite respetar lo que estoy haciendo.

¿Podría haber dicho lo mismo a los 20 años?
No, a esa edad no pensaba así. No tomaba muy en cuenta el peligro. Bueno, aunque por ese entonces hacía motocross, que es menos peligroso. Uno va aprendiendo con el tiempo, con lo que vas viendo, con las sensaciones. Hoy soy un piloto mucho más sólido, producto de las cosas que he vivido. Y esa solidez me la han dado las cosas malas. Los accidentes, las equivocaciones, las frustraciones. De ahí se sacan enseñanzas.

¿Hubo algún punto de inflexión en su carrera?
El accidente que sufrí en Perú, 2013, mi primer Dakar, me marcó bastante. Me quebré dos vértebras tras una caída. Me asusté mucho. Fue doloroso, una larga recuperación. Después de ese susto, volver a tener confianza en el desierto no fue fácil. Comencé a reflexionar más lo que estaba haciendo, a pensar antes de actuar. Se necesita de mucha cabeza para tomar decisiones en una disciplina cómo esta. Le empecé a tomar el real peso al peligro. Era temerario y hoy soy cauteloso. También, soy más neutro. No me sobreexalto demasiado en la victoria ni me deprimo en la derrota. Busco el equilibrio.

Para un piloto, la muerte está ahí, a la vuelta de la esquina…
Y estoy muy consiente de que es así. De que los errores se pagan caro. No me molesta. Disfruto mi trabajo y creo que el día en que me moleste lidiar con eso, voy a parar.

¿Llegará ese momento?
Claro que sí. La vida consta de etapas. Hoy vivo una cien por ciento en torno a lo deportivo, pero es probable que mañana no tenga esas ganas de que todo gire alrededor del deporte, quiera hacer otras cosas y me moleste estar arriesgando mi vida arriba de una moto.

¿Como formar una familia?
Puede ser. Por el momento tengo mi pareja hace muchos años. Se preocupa bastante cuando corro, pero me conoció haciendo esto. Sigue mi vida profesional de cerca y ve lo bien que me preparo, sabe que no competiría si no estoy en perfectas condiciones. Por ese lado, queda tranquila.

¿Es compatible la vida de piloto con la de hombre de familia?
Debe ser difícil. Además de que se corren riesgos, se pasa mucho tiempo afuera de la casa. Pero sí hay pilotos que lo llevan.

¿El Dakar es lo que ahora le quita el sueño?
Tengo pesadillas todas las noches con el Dakar. Es una meta importante que quiero archivar dentro de mis logros. Siento que puedo ganarlo. Estoy en buen momento, con ritmo, madurez, experiencia necesaria y con la moto y el equipo. Me encantaría que volviera a Chile y pienso que puede ser posible para 2019.

¿Quién es su referente?
Marc Coma. Siempre lo admiré. Me marcó y cambió mi forma de ver este deporte. En el último año antes de retirarse, compartimos equipo. Vi cómo trabajaba, lo enfocado que estaba, cómo miraba la competencia. Me traspasó; llevé su enseñanza a mi sistema.

¿Tiene hartos o pocos amigos?
Pocos, pero muy buenos. Personas con mi formación, igual manera de vivir. Mi misma onda.

Con tanto viaje, ¿aprovecha para conocer lugares y culturas?
En algunas carreras no tengo tiempo, pero a veces el calendario me permite darme unas semanas libres entre dos competencias y ahí sí que aprovechó de pasear. Como por ejemplo cuando voy a Medio Oriente a los rallies de Abu Dhabi y Qatar. Estar inmerso en esos lugares es fuerte, porque la cultura es muy distinta. Ves pasear a un hombre con dos señoras, ambas con el rostro cubierto y llama la atención. Impresiona el machismo y esa manera de vivir.

¿Estará en Chile para el 19 de noviembre?
No.

Y si estuviera, ¿iría a votar en las elecciones presidenciales?
Sí.

¿Por quién?
Es secreto.

Vamos, pongámosle pimienta a esta parte de la entrevista.
No puedo decirlo… Votaría por quien traiga de vuelta el Dakar.

¿Es lo más importante?
No, claramente no. El país necesita más y mejor seguridad, estabilidad, trabajo, educación, salud. Y que no todo se centre en Santiago. En el deporte, más apoyo a disciplinas que no sean fútbol.

¿Qué hace con el poco tiempo libre que tiene?
Comparto con mi familia y amigos. Me encanta la playa, vivo en Reñaca, muy cerca del mar. Prefiero la vida al aire libre y el contacto con la naturaleza. Evito estar encerrado. Cuando puedo paso en las dunas, en los bosques de pinos.

¿Practica otros deportes?
Me gusta mucho trotar, pero lo dejé por una lesión en la rodilla. Esta semana volví a hacerlo y lo pasé increíble. También me gusta la bicicleta. Son dos deportes que complementan mis entrenamientos.

Si no le gusta estar encerrado, entonces no ve mucha tele ni va al cine…
Veo series. Me salvan durante los trayectos largos. Como me toca cruzar el charco tantas veces al año para ir a Europa, me he visto algunas. Estuve muy pegado con Vikings y con Stranger Things.

Elija. ¿Ir como espectador a un Mundial de Fútbol, o a unos Juegos Olímpicos?
Juegos Olímpicos mil veces. Deben ser espectaculares. El fútbol no me gusta mucho, nunca lo jugué. Casi ni lo sigo, no soy de ningún equipo y sólo veo algunos partidos de la selección. Como es el deporte que lo abarca casi todo, el que se lleva la mayor parte de la atención en todo sentido, los deportistas de otras disciplinas tenemos una espina con el fútbol.

¿Qué hará con el premio? 11 millones y medio no es una cifra despreciable…
No sé todavía. Me gustaría tener mi casa propia, así que es probable que se vaya a ese fondo. Será en Viña, sí o sí. Es el lugar que me gusta para vivir porque están mis amigos, está todo cerca y se respira otro aire. Pienso qué hay que darse gustos si se puede también. Disfruto de salir a comer, de tomarme vacaciones en playas con agua tibia y relajarme.

¿Se considera una estrella?
No, para nada. Lograr cosas por muy importantes que sean no te hacen alguien inalcanzable y diferente. No estoy ni cerca de creerme figura.

¿Para ser un referente en el deporte, hay que ser buena persona?
Creo que sí. Ser una persona honesta, sincera y real te ayuda en el deporte. Cuando uno obre de buena manera, llegan buenas cosas. Siempre he pensado que nosotros los deportistas tenemos una responsabilidad con los niños, los futuros deportistas. Tenemos que traspasar experiencias y difundir el mensaje de que todo se logra con esfuerzo.

¿En lo personal, le ha cambiado algo el éxito?
Me ha hecho ser más sencillo y cercano. Valorar cada vez más mis raíces, de donde vengo. Todo lo contrario de lo que podría pasar. Mis papás ambos salieron adelante con esfuerzo y humildad. Esos valores son parte de mi crianza y aprendizaje. Ahora que me ha ido bien, más afortunado me siento. Con fama o sin fama, la vida sigue y queda la persona. Dejas la moto, pasan los años y nadie se acordará que saliste campeón del mundo.

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