Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Pedro-Pedro Arancibia


Era un puntero derecho que llamaba la atención por su habilidad, rapidez y pase de gol. Pocas veces un alero fue tan determinante en las conquistas del centrodelantero, reflejado en Daniel Escudero, de Everton, máximo anotador en 1964 (con 25 tantos) y segundo en 1965 (con 24) y en el paraguayo Eladio Zárate, de Unión Española, scorer tres años seguidos: 1967 (28 goles), 1968 (32) y 1969 (22).

“El Negro Escudero y el Paragua Zárate no eran grandes jugadores, pero en el área le pegaban con las dos piernas y esperaban mis centros hacia atrás”, cuenta Pedro Segundo Arancibia Delgado, quien nació el 4 de junio de 1944 en El Melón (cumplió 73 años). Medía 1,71 metros y pesaba 68 kilos.

Pedro-Pedro (apodo heredado de su padre) se inició en La Calera, debutó en primera división por Everton (1963 a 1966), defendió a Unión Española (1967 a 1970) y se retiró en Unión La Calera (1971 y 1972).

“Mi primer ídolo fue el Negro (Luis) Wilson, un argentino de Unión La Calera. Después en el Mundial 1962, Pelé, aunque se lesionó, y Garrincha. Yo era 8, por eso no tenía problemas para adaptarme en la izquierda, y cuando me pusieron de puntero intenté imitar lo que hacía Garrincha”, dice.

Las tardes y noches en que Arancibia estaba inspirado, el público gozaba con su espectáculo: “Buscaba el mano a mano, a veces tenía dos o tres marcadores, una finta y eludía saliendo por uno u otro lado, llegaba al fondo y tiraba fuerte el centro, al punto penal”.

Arancibia guarda dos partidos inolvidables: “Uno por el Combinado Porteño ante Peñarol con todos sus astros. Vencimos 4-3 en el estadio Sausalito, dos goles de Ricardo Cabrera y dos del brasileño Haroldo de Barros. Esa tarde me metía por todas partes y no podían pararme ni con golpes (mayo de 1964). Y el más importante, frente a Colo Colo, ganamos 5-4 con el Sausalito repleto (febrero de 1966, pagaron 26.404 espectadores y Escudero convirtió tres goles a Omar Soto)”.

Por la selección nacional no contó con muchas oportunidades, pero en la de Francisco Hormazábal enfrentó a San Lorenzo de Almagro y a Vélez Sarsfield; en la de Luis Álamos a la Unión Soviética (”los rusos pesaban como 100 kilos cada uno”) y en una de Hugo Tassara a Deportes Concepción Unido en Collao (marzo de 1966).

¿Su accidente automovilístico? “Tuvimos un volcamiento y sufrí el corte de ligamentos laterales en la rodilla izquierda. Estuve como nueve meses sin jugar y me obligó a cambiar mi estilo de correr en punta de pies, como Neymar, porque la pierna me quedó dura. Eso ocurrió en Everton, antes de firmar en Unión Española”.

Otro recuerdo de Arancibia es la vez que reforzó a Colo Colo en el Hexagonal del verano de 1970. “Derrotamos 4-3 al Santos de Pelé”. Esa noche los albos exhibieron una camiseta con dos colores en vertical, mitad roja y mitad celeste, y medias grises. Pedro-Pedro le dio un baile a Rildo y provocó el segundo gol: Ramos Delgado en contra. También anotaron Víctor Zelada, Carlos Caszely y Carlos Reinoso.

¿Por qué se retiró a los 28 años? “Tuve siete operaciones. La lesión más grave me la provocó el Chueco Yávar: una palanca en la rodilla izquierda”.

¿Un adversario temible? “José González, de Colo Colo, pegaba patadas muy fuertes. El Chino Antonio Arias, de Magallanes, era difícil de pasar. A Hugo Villanueva, de la U, el Zorro Álamos lo mandaba a hacerme marcación individual y no me dejaba jugar con sus fouls, tanto que Julio Martínez dijo que el fútbol debía ser como el básquetbol y que al defensor que cometiera cinco faltas lo sacaran. Al que superaba sin problemas era a Sergio Navarro, en la U y en Colo Colo, él no daba golpes y no podía pillarme el lado por el que yo salía”.

¿Pedro Araya? “Su juego era distinto al mío. Era como el Pato Yáñez, sólo echaba a correr la pelota. Mi estilo era como el Mario Moreno, también Eugenio Méndez lo hacía: amagar, levantar la cabeza y nada de lanzar centros al lote”.

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