Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

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Pirulo Infante

Autor: Chomsky


Se inició en Ferrobadminton, en el estadio San Eugenio, compañero del zurdo Obdulio Durán y con el arquero Raúl Coloma y el defensa central Carlos Carmona como baluartes del conjunto aurinegro. El entrenador era Mario Salvia, hermano del boxeador Sergio Salvia.

Jorge Hernán Infante Gálvez nació el 1 de agosto de 1945 en Santiago (cumplió 72 años). Medía 1,85 metros y pesaba 76 kilos. Muy joven, emprendió la aventura a Ecuador y allí jugó en el América de Manta (1964). Retornó a Ferrobadminton y de nuevo fue al extranjero. En México defendió al Veracruz (1965-1966) y al Pachuca (1966-1967).

Después de una práctica en el estadio Santa Laura, Andrés Prieto ordenó su contratación en Unión Española. Unos días después, el Chuleta se peleó con los dirigentes hispanos y se marchó, pero recomendó a Infante con Fernando Riera. Luego de un entrenamiento en el estadio Independencia, el Tata lo dejó en el equipo cruzado, mas justo se fue al Espanyol, de Barcelona.

Jugó en Palestino (1969), donde el delantero Miguel Iturrate, el Caregallo, lo bautizó Pirulo por la pinta. En Antofagasta Portuario (1970) coincidió con Francisco Fernández, el Pluto Carlos Contreras y Mario Moreno: “Llegamos 13 jugadores y no anduvimos. Además, tuve que operarme de una hernia muscular”. Actuó en Universidad Católica (1971): “El entrenador era José Pérez y su ayudante, Guillermo Díaz Zambrano. Los arqueros eran Jesús Trepiana y Enrique Enoch”.

Aconsejado por Paco Molina, su técnico en Antofagasta, viajó a probar suerte en Europa. Se entrenó en el Deportivo Plus Ultra, de España, en Sevilla, en Zaragoza, en Anderlecht de Bélgica, enfrentó al Dynamo de Zagreb: “Y compartí con un holandés flaco, narigón y que jugaba con las medias abajo: era Robert Rensenbrink, el puntero izquierdo de la Naranja Mecánica”.

Volante derecho que llamaba la atención porque corría con la pelota pegada a los pies, lo que no es común en un futbolista de su estatura, fichó en el Royale Union Saint-Gillose, de Bélgica (1973-1974) y de ahí estuvo cinco temporadas en la segunda división del fútbol francés: Mulhouse (1974-1975 y 1975-1976), Toulouse (1976-1977), Arles-Avignon (1977-1978) y Epinal (1978-1979).

En Mulhouse fue compañero del defensa Arsene Wenger, futuro entrenador del Arsenal por más de 20 años. “Él estudiaba Economía. Como jugadores, los dos fuimos de mediocre para abajo”, dice. Esto es desmentido por los medios franceses que definen a Infante como “un estratega que poseía una técnica muy fina y que contaba con una gran elegancia en el juego y sus orientaciones, pero su musculatura era frágil, lo que le causó lesiones repetidas”.

En 1976, la revista France Football lo eligió el mejor mediocampista de la serie B. En el fútbol francés disputó 75 partidos oficiales y convirtió 11 goles.

¿Quién fue su ídolo? “Tuve dos, de características distintas: Mario Moreno y Leonel Sánchez”.
Un entrenador: “El francés Paul Frantz. Fue un precursor en practicar fútbol reducido. En el Mulhouse nos hacía jugar solamente en el área grande, sin arcos, y lograr 10 toques seguidos equivalía a un gol. Nunca llegamos a hacerlo”.

Frantz es el único entrenador francés que ha dirigido en la Bundesliga.

Una anécdota: “¿Recuerda el cabezazo de Pelé en que el inglés Gordon Banks evitó el gol en el Mundial de México 1970? Una vez hice una jugada parecida frente a Adolfo Nef, de Universidad de Chile, y el Gringo también impidió el gol. La diferencia es que Pelé cabeceó hacia abajo y en mi caso la pelota me pegó en la cabeza…”.

Infante vive seis meses en Santiago y los otros seis en Valencia, España. “Me gustaría reunirme con Paco Molina, con Andrés Prieto, con Rolando García”.

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