La Tercera

Rasca donde no pica

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Ojo con lo que se dice y se acepta por cierto hoy en la comarca. En tiempos de cólera y abatimiento, ciertos argumentos pueden sonar muy lindos, hasta lógicos, pero hay que darle un par de vueltas a la tuerca para no caer en la simpleza feroz o la demagogia. Mire que hay gente muy oronda opinando y dictando cátedra. Gente que, en rigor, todavía no entiende nada. Pero nada de nada.

Hagamos, mejor, como hay que hacer siempre cuando se está en problemas (y apenas un partido ganado de los últimos 18 por los equipos chilenos en las copas internacionales, más que un problema, más que una tendencia, es una indecencia). Pensemos, ejercitemos el coco y tratemos de montar la ola del análisis sereno. No pasional, no intuitivo.

¿Necesitan más inversión los clubes chilenos para que deje de irles mal en los torneos internacionales? Probablemente. El punto es dónde. ¿En los planteles? ¿La solución es traer jugadores más caros, mejores refuerzos? Revisemos. Primero: ¿dónde los buscarían? Los mejores jugadores argentinos, colombianos, brasileños y uruguayos de entre 24 y 29 años ya están puestos en otros mercados o en sus propias ligas, más atractivas que la nuestra en términos de competencia. No están disponibles. Punto. Subamos entonces la puntería en edad: de 30 hacia arriba. Grandes jugadores aceptarían, seguramente, pero ahí nos encontramos con el mismo problema que hoy viven Colo Colo y Universidad de Chile. Sus mejores nombres, los más talentosos, son retornados de otros pagos y otras épocas tras haber vivido ya su etapa de oro. ¿Siguen siendo buenos? Buenísimos. Mejor que un lote enorme de cabros jóvenes que jamás llegarán a rozar lo que ellos aún tienen en talento, habilidad, creatividad, trayectoria, experiencia y personalidad. Mire si no a Valdivia, a Valdés, a Pinilla, a Pizarro, a Jara, a Beausejour. Siguen siendo determinantes en el medio local. Incluso ante buena parte de los jugadores sudamericanos no salen mal parados. Seguro. El problema es que ya no es tan fácil para ellos el tema físico, la recuperación, la reacción rápida, el quiebre de ritmo, la continuidad, el peso que impone la presión con la que hoy se juega en la alta competencia. Y eso no hay cómo equilibrarlo.

¿Asegura pues mejores resultados comprar grandes refuerzos extranjeros mayores de 30? No. ¿Qué queda entonces? Apostar a descubrir jóvenes talentos en ligas menores (Venezuela, Panamá, Bolivia, Paraguay). Incluso si sólo se quiere hacer negocio hay que hacer lo que hace, por ejemplo, Huachipato. Poner plata en el trabajo de scouting, de búsqueda, de seguimiento y análisis de jugadores buenos y baratos en el continente.

¿Qué más? Invertir el doble o triple de lo que hoy se invierte en las divisiones inferiores. En viajes, competencias de mejor nivel, buenos técnicos, formación. Para crear y potenciar nuevos talentos que estén partiendo en Santiago y en regiones.

Ahí debe ponerse la plata si queremos progresar de verdad a nivel competitivo. No se saca mucho con pagar altos precios por traer, por dar un ejemplo cualquiera, a Tévez como acaba de hacer Boca Juniors. No es eso lo que hará subir de nivel a la liga chilena.

De hecho, la última vez que un equipo nuestro fue exitoso y campeón en un torneo internacional fue la U de Sampaoli. ¿Se acuerda? ¿Jugadores caros? ¿Refuerzos rimbombantes a costos altísimos? No. Pero sí un técnico de lujo, que supo llevar al primer plano a tipos como Marcelo Díaz, Aránguiz o Eduardo Vargas que, hasta ese momento, lo digo con respeto, valían poco o nada. Un técnico disruptivo, competitivo, con un proyecto, un sistema y una fórmula de trabajo moderna, que apostó a la dinámica y la presión, a ser atrevido para encarar y someter al rival…no para volver a defender como piden hoy algunos lesos que creen que la recuperación debiera venir por volver a ser tímidos, por entregar “inteligentemente” la posesión al rival, por bajar varios cambios e instalar otra vez, como antaño, la micro entera dentro del arco. Mama mía. ¿No le digo que no entendieron nada, nunca? Ni antes, ni durante ni ahora. ¿Van a invertir? Háganlo, claro. Por favor háganlo. Es muy necesario. Pero no boten la plata.

Traer más estrellas de antaño puede ser una muy linda, llamativa y aparente solución. Pero de parche. Que rasca muy bien y mucho. Pero rasca donde no pica.