El retiro espiritual de San Luis en la pretemporada

El equipo quillotano alternó la exigente preparación ordenada por Marcelo Oyarzún con una peculiar actividad que persigue estrechar vínculos.


San Luis está en plena pretemporada, la etapa del año más odiada por los futbolistas. Es el momento en el año en que la musculatura se acondiciona para la alta exigencia a la que se someterá durante el año. Y es también la etapa en la que la imagen del preparador físico se asemeja a la de un ogro.

En el equipo canario intentan cambiar esa imagen. De hecho, fue del propio Marcelo Oyarzún que surgió una peculiar idea: organizar un campamento en plena cancha en la que se realiza la preparación de la escuadra que dirige Miguel Ramírez.

No es exageración. En las orillas del campo de juego los propios futbolistas instalaron carpas en las que se agruparon de a dos o tres, según la capacidad que tenían. Y hubo espacio también para una fogata, donde algunos mostraron sus facetas artísticas y para el infaltable asado que cerró la actividad. Al día siguiente, el plantel canario desayunó junto antes de iniciar la nueva sección de prácticas. ¿El menú? Una paila de huevos gigante, cocinada por los propios futbolistas.

 

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