Rueda rompe con los malos hábitos

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El seleccionador anuncia el fin a los días libres en la Roja, enfrenta a los jugadores, huye de los eufemismos y habla sin complejos de problemas y soluciones.


Reinaldo Rueda necesitó de 47 minutos para dar a conocer su personalidad. Fuerte y directa. No evadió preguntas ni hiló una serie de frases aprendidas que al final no respondían nada, tal como solía hacerlo su antecesor Juan Antonio Pizzi. Se atrevió a bromear cuando le preguntaron por el futuro de “su Selección”: “Tú me dices su Selección. Le apuesto que si íbamos al Mundial sería nuestra Selección”, comentó, entre risas el adiestrador.

Nunca perdió la calma para hacer frente a los conflictos que hoy envuelven a la Roja. Gesticuló con las manos de manera llamativa y las juntaba para escuchar a cada periodista que se hizo presente en el salón plenario de la ANFP. Con unos lentes ópticos rojos colgados en el cuello, dos pulseras en la mano izquierda, una de ellas de plata, y un vistoso reloj en la derecha, el técnico cafetero desmenuzó el presente de la Selección. Anotó cada pregunta que le hicieron, como queriendo tener un registro de su primer cara cara, de manera individual, frente a la prensa.

Fueron casi 30 días en los que Rei visitó a 26 eventuales seleccionados, que militan en Europa y México. Fueron charlas que tuvieron diferentes extensiones: “Algunas duraron una hora, otras cuatro. Dependía mucho de la personalidad del jugador”, detalló el DT de la Roja.

En su cabeza, sin embargo, urge la necesidad de acercar posiciones entre Claudio Bravo y Arturo Vidal, dos referentes que protagonizaron un quiebre que se produjo luego de que la señora del capitán, Carla Pardo, acusara a través de Instagram las innumerables indisciplinas de los seleccionados. El Rey, de manera indirecta, fue el apuntado. Rueda quiere poner fin a los conflictos y es por esto que ya armó un reunión entre ambos futbolistas, en la previa al amistoso que se jugará ante Suecia, en Estocolmo: “Es un tema que no es fácil de entenderlo. Yo sé que no han hablado personalmente, pero van a aprovechar la reunión en Estocolmo para que personalmente conversen, se limpien los dos, limpien el grupo, se hagan ese lavado mental, cada uno desde su óptica y con sus situaciones. Esa es la dinámica que vamos a realizar, están muy dispuestos los dos, primero Claudio porque siempre ha visto en Arturo un ser humano espacial y noble, y Arturo porque admira a Claudio por su trayectoria. Hay una sensibilidad especial de amistad, más todo lo que vivieron en la Selección, ahora se van a encontrar y que eso sea positivo para la Selección”, lanzó.

Otra de las ideas del DT es aterrizar al campeón de América. Comentó la obligación de recuperar la humildad en el grupo: “Creo que ese es de los temas que estaba en la agenda de cada uno de ellos, esa evaluación por el exceso de confianza. Hay que saber que una debilidad de los latinos es saber ser ganadores. Quizás el examen de conciencia al que los invité, a que cada uno de ellos se lo realizara, los llevará a entender que el exceso de confianza los traicionó”, lanzó.

Otra de sus grandes preocupaciones es el presente de Claudio Bravo. El capitán es suplente en el Manchester City: “Quedamos de ocuparnos los dos. Él (Bravo) en su proyección, de seguro se va a replantear tener un club donde tenga mayor protagonismo y que pueda alargar su carrera, aunque me dijo que no aspiraba a durar mucho. Hablamos sobre el caso de Faryd Mondragon, quien atajó con más de 40 años en un Mundial, pero él me dijo que no aspiraba a llegar más allá”.

De la mano del colombiano, los regímenes de concentración sufrirán modificaciones. Ya no habrá las libertades que existían con Juan Antonio Pizzi. Quiere un compromiso total: “La metodología se trabaja internamente, todas las convocatorias son distintas, hay que aprovechar al máximo todo el tiempo que tenemos disponible. La selección no puede dar días libre, si vienes por 8 días a jugar 2 partidos, habrá espacio para la familia, para compartir, pero no para días libres, hay que ubicarse acorde a la Selección”.

El encargado de meter a la Roja en Qatar 2022 busca explicaciones al fracaso de las últimas eliminatorias. Cree tener la respuesta: “Quizás si Chile llevaba una selección sub 23 a la Copa Confederaciones, clasificaba al Mundial y yo no estaría acá. El desgaste de ir a Rusia perjudicó a la Selección y lo pagó en los partidos decisivos de las clasificatorias ante Paraguay y Bolivia”, expuso el entrenador. “El profe Juan Antonio quiso dar descanso a varios jugadores, pero ellos quisieron ir a jugarla por ser campeones de América. Eso es un círculo vicioso”, cerró.

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