Santiago celebra la Vuelta

Autor: Ignacio Leal

Autoridades del ciclismo y gubernamentales aprueban la realización del evento. Coordinación con Carabineros, ambulancias y municipios, además de una importante participación del público, demostraron que el evento, pese a organizarse en cuatro meses, fue satisfactorio. Poca comunicación en algunos tramos y una tardía entrega de resultados, aspectos a mejorar.


Durante la premiación de la Vuelta de Chile, Pablo Squella, ministro del deporte, hace una broma tras su presentación: “Me avisaron bastante tarde, ah, pero que bueno que todo resultó bien”. Todos se ríen; algunos se sonrojan.

Si hubiera que resumir la organización del evento ciclístico ícono del país, debería hacerse como una contrarreloj, que duró apenas cuatro meses. El proyecto de reorganizarla, tras cinco años de ausencia, se presentó recién en mayo de este año al Gobierno. “Esto salió muy rápido, lo organizamos entre tres, cuatro meses”, reconoce el presidente de la Federación Cilcista de Chile, Richard Wein.

Sin embargo, al momento de realizar un balance, organizadores y protagonistas concuerdan en que, para ser la primera después de un lustro sin correrla, aprueba. “La verdad es que fue una Vuelta buena. Tuvo buen fluir, así que no podría criticarle algo en relación a eso. Todo se hizo a la hora pactada, hubo bastante gente en las salidas y las llegadas, así que muy bien”, dice Elías Tello, líder del team Kilómetro Cero y corredor internacional.

En general, el evento contó con buena participación del público, que en total, considerando a quienes participaron en las cinco fechas clasificatorias y la Vuelta misma, llegó a los 50.000, según dicen de la organización. Además, en total trabajaron 83 personas en su realización.

Se apreció también una coordinación efectiva entre autoridades federativas, de seguridad pública, salud y municipales, lo que se demostró en que sólo hubo un accidente ayer, cuando el vehículo de asistencia del equipo Virgen de Fátima (Argentina), sufrió un pequeño tope con otro vehiculo de la organización. Ésos son sus puntos positivos. “No hemos hecho un análisis formal, pero lo bueno es la competencia en general. No hemos tenido accidentes, gracias a la cooperación de Carabineros”, declaró Richard Wein, presidente de la federación cilista de Chile.

Miguel Vidal, director general de la prueba, explica cuán importante fue el resguardo de la integridad de los participantes: “Hubo algunas etapas en las que se salió más tarde, pero fue por un asunto de seguridad. No podemos largar una etapa sin tener la certeza de que todas las medidas están tomadas. Lo primero es la seguridad”.

Haciendo un análisis rápido, los puntos negros en que varios coinciden tienen relación con la comunicación entre los participantes y la organización. Problemas con la entrega de los cronos a tiempo y falta de una señalización clara en algunos tramos de las pruebas son los aspectos que reconocen deben mejorar.

Tello dice que, a su juicio, también hay otro asunto a mejorar: la alimentación. “Lo que he aprendido compitiendo afuera es que las comidas influyen muchísimo. Por ejemplo, no puedes comenzar una Vuelta comiendo carne, porque la carne se demora tres días en digerirse. Es más trabajo para el cuerpo. Eso es lo que quizás más puedo criticar”, explica.

Para la 33ª versión, la Federación ya dibuja la hoja de ruta a seguir, donde confían en contar con el doble de etapas.“Estamos trabajando para la Vuelta del próximo año. El tiempo que requiere organizar un evento de esta categoría son al rededor de siete u ocho meses, como mínimo”, asegura Wein.

Además del aporte privado, el Gobierno entregó $190 millones para la organización, según detalló el Ministro Squella, quien aseguró que dentro del presupuesto del próximo año el evento sí está considerado. “El próximo gobierno deberá definir los aportes, pero en nuestro presupuesto dejamos establecido recursos. No puntualmente dirigidos a la Vuelta, pero sí al ciclismo y los distintos eventos que se puedan realizar el próximo año”, señaló.

La Vuelta de Chileaprobó en su retorno. Tuvo a equipos internacionales en competencia y, además, contó con los mejores equipos nacionales. “La evaluación es satisfactoria”, dice Wein, el mandamás del pedal nacional.

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