El secreto tras Dituro

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El portero de la UC se erige como uno de los mejores del torneo, bajo el alero del trabajo silencioso de Mauro Machado, a quien conoce desde 2014.


A inicios de temporada, la UC tuvo que dar dura lucha para quedarse con los servicios de Matías Dituro. Tras largas negociaciones, el santafesino llegó a cubrir el puesto de Toselli. El desafío no era menor.

Beñat San José tenía claro que su equipo sí o sí partía con un arquero en el que confía y que ya lo había acompañado en Antofagasta y Bolívar. Mucho que ver en eso tiene el brasileño Mauro Machado, preparador de porteros del español. En él radican varias de las claves del éxito que protagoniza el meta menos batido del torneo.

Para sus compañeros es prenda de garantía. Cuando la solidez defensiva que ha exhibido la UC desaparece, Dituro ha respondido. “Estoy muy contento con el trabajo, vamos en el camino correcto”, dice el jugador.

El pasar del arquero tiene varias razones, pero el tiempo junto a Machado parece ser la principal. “No negociamos nunca el trabajo. Los dos creemos que sin trabajo fuerte no hay recompensa, en eso nos basamos”, explica Dituro. Y si bien hoy coinciden en el plantel de la UC, esa colaboración comenzó hace poco más de cuatro años.

“Con Matías ya es una historia muy particular: yo dejé de jugar en 2013 y comencé como preparador de arqueros en 2014, y Matías fue mi primer arquero, entonces tengo un cariño muy especial con él”, explicó Machado en su arribo a Chile.

El brasileño comenzó su carrera como preparador en 2014 en el Aurora de Bolivia, donde coincidió por primera vez con Dituro. Emigraron juntos al Jorge Wilstermann. Tras eso, San José asumió en Antofagasta, llevó a Dituro y a los seis meses sumó al brasileño a su staff. Cuando se fueron a Bolívar lograron llevar a Dituro y finalmente, con interés de todas las partes, a la UC.

Para el portero de Católica, la presencia de Machado es fundamental. Le aporta confianza. “Mi relación es especial, muy buena e importante. Mauro es muy buena persona, profesional, siempre queriendo seguir innovando, creciendo y actualizando”, agrega Dituro.

No todo es simple confianza, eso sí. Hay un aspecto que, según explican en el búnker estudiantil, Machado prioriza y que tiene en un estado “fenomenal” al arquero: el trabajo en la potencia de piernas. Dedica mucho tiempo a saltos explosivos con y sin balón, además de piques cortos. También ensaya la reacción, velocidad y reflejo de sus dirigidos. Trabaja, además, la agilidad, coordinación y juego aéreo.

“Lo más importante para mí es que existe la confianza para decirme a la cara los errores que cometo y que me corrija”, dice el arquero, mismo que celebra la forma motivadora del día a día que tiene Machado.

Dituro cierra sin satisfacerse con lo hecho hasta ahora. Es su propia fórmula para el éxito. “Soy muy autocrítico; no me quiero conformar”, dice con seguridad, la misma que lo tiene como estandarte del líder.

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