El tenis en la cuarta edad

Yamile Nadjar aprendió a jugar, mientras llevaba a la escuela a su hijo, Belus Prajoux. Hoy, a los 83 años, participa en el Sudamericano de Damas senior, en el Club Palestino.


La fría mañana en el Club Palestino no es excusa para que una gran cantidad de mujeres de distintos lugares del continente se desparramen por las canchas de tenis, con la ilusión de llegar lo más lejos posible en el Sudamericano de Damas senior, que finaliza hoy. Entre ellas, Yamile Nadjar, quien a sus 83 años emerge con una vitalidad digna de cualquier chiquilla.

“La salud anda impecable, a pesar de que fumo bastante. En todo caso, no te creas que soy la única. Casi todas se van a fumar un pucho después de los partidos”, afirma sobre su particular receta. Además, todavía maneja y mantiene una absoluta independencia en las actividades que realiza.

Al tenis llegó por su único hijo, sin muchas pretensiones. “Empezamos por llevar al niño a la escuela del Estadio Nacional, cuando tenía seis años. Y como tenía que esperarlo, para no aburrirme, aprendí a jugar”, dice. ¿Quién era el niño? Belus Prajoux, ex número 17 del mundo en dobles y finalista de Roland Garros en 1982, además de ex capitán de Copa Davis y de Fed Cup.

“La verdad es que siempre pensé que podía llegar lejos. Lo que le enseñaron en clases lo aprendió bien y eso se notó después”, cuenta sobre su hijo, que ya pasó la barrera de los 63 años. Ella, por su parte, terminó siendo cinco del país, en una época donde dominaban Carmen Ibarra y Leyla Musalem, entre otras.

Radicada en Viña hace 16 años y viuda hace tres, en la Ciudad Jardín ha seguido cultivando su pasión por este deporte. “Yo juego en el Club Unión. Son veintitantas mujeres. Es muy simpático, porque hay mucha convivencia. Juego con gente más joven. Nos juntamos todos los viernes y hacemos partidos. Me puede tocar con una buena y jugamos a tres sets”, relata.

No se imagina colgando la raqueta todavía, pues siente que aún le queda mucho que entregar. “Si dejo de jugar va a ser por algún problema de salud. Y si eso pasara, igual me gustaría continuar vinculada al tenis desde alguna otra función”, dice, con la misma ilusión que hace casi 60 años.

También ve muchos partidos por televisión. “Me encanta Federer, además lo conozco y es un caballero. También me gusta mucho cómo juega Zverev. Creo que tiene un gran futuro”, sentencia.

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