El último experimento termina en empate

Foto: Photosport.

Colo Colo empata 1-1 frente a O'Higgins en el estadio Monumental, en la antesala del debut de los albos por la Copa Libertadores.


Colo Colo logró rescatar un punto ante un valiente O’Higgins en su último ensayo previo a su estreno internacional. Reservó Guede de inicio algunas cartas importantes. Y a punto estuvo de pagarlo muy caro.

Supo leer el partido Milito ordenando un planteamiento táctico prácticamente idéntico al de Colo Colo, con línea de tres incluida en el fondo. Un juego de espejos del que salió beneficiado O’Higgins durante la primera mitad porque tuvo la valentía de salir a buscar a su adversario a campo contrario.

El dominio territorial del conjunto albo duró, de hecho, apenas 15 minutos, los que tardó Jorge Valdivia (mucho más implicado que en el duelo ante Palestino) en perderse en reclamos innecesarios que no beneficiaban a su equipo. Hasta ese momento, el Mago había sido el mejor futbolista sobre el terreno de juego. Había enviado un remate al lateral de la red, se había entendido a la perfección con Opazo (que volvía al once), se había sacado de la chistera un par de pases filtrados marca de la casa, y hasta había asistido de cabeza a Rivero a la salida de un córner. Por si fuera poco, portaba la jineta de capitán porque Guede, que enfrentaba a O’Higgins pensando en Atlético Nacional, había dejado en la banca a Pajarito y Paredes.

Un experimento arriesgado que empezó a desmoronarse cuando el cuadro celeste decidió dar un paso al frente para ahogar la salida de balón de su adversario. Con Valdivia triunfando todavía en su particular batalla de Magos con Oroz (a esas alturas intrascendente), Ramón Fernández asumió galones en su regreso a Macul, transformándose en el 10 con mayor incidencia sobre el césped. O’Higgins comenzó a crecer en torno a él gracias al encomiable esfuerzo de Acosta y Mazzola en ataque, infatigables. Y luego de que Orión se redimiera, en parte, de su terrorífica noche ante Palestino abortando un cabezazo franco de Osorio, llegó el 0-1. Merecido.

Suazo (titular en detrimento de Véjar) se durmió en la salida, Márquez le arrebató con acierto la pelota y Oroz asistió a Mazzola para que el argentino inaugurase la cuenta. Premio para el Capo de Provincia, que se marchó en ventaja al intermedio porque Pinto voló para enviar a córner un tiro libre bien ejecutado por Baeza. Y llamada de atención para Guede, que mandó a la cancha a Valdés y a Paredes en el entretiempo para tratar de afrontar al fin su partido del viernes como un examen y no como un mero ensayo del partido del martes.

Despertó el Monumental tras la reanudación de la mano de sus referentes, pero fue el cuestionado Orión el que mantuvo con vida a Colo Colo en el complemento repeliendo, de manera providencial, un testarazo de Mazzola primero, y un remate de cruzado de Ramón Fernández, más tarde.

Agotó rápidamente sus cambios Guede ordenando el ingreso de Berríos y O’Higgins, que había hecho lo más difícil, ponerse por delante, empezó a acumular jugadores por detrás de la pelota para refugiarse. Y a falta de 15 minutos apareció el Tanque, para dejar temblando el travesaño de la meta de Pinto con un gran derechazo a bocajarro. Fue el preludio del empate, obra de Zaldivia, libre de marca en el área tras un pivoteo lejano. El héroe inesperado.

Con tablas en el marcador emergió la mejor versión de Colo Colo, la que se le presupone, la de un conjunto jerárquico, pero era ya demasiado tarde. El marcador no se movió más y Guede pudo sacar dos conclusiones pensando en su debut en Libertadores, el martes. Que no es tan grande su fondo de armario y que a la oncena ideal de Colo Colo, de momento, no le sobra nadie.

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