Un vacío en PyeongChang

El sueño de María José Moya, la mejor patinadora sobre ruedas de Chile, y una de las mejores del mundo, era competir sobre hielo en los Juegos. La falta de recursos, dice, y su actual embarazo no se lo permitieron.


Soñó no hace mucho con estar ahí, en la ciudad coreana de PyeongChang, ser parte del desfile que hoy por la mañana inaugurará oficialmente los de los Juegos Olímpicos de Invierno. Una presencia que habría disparado las posibilidades de Chile en un escenario donde no es nadie. Pero Pepa Moya (28), la tetracampeona del mundo de patín carrera (dos veces en 200 metros y dos en 100), finalmente se quedó en tierra. Verá la nieve y el hielo por televisión. Mañana bien temprano se reparte la primera medalla de su frustrada especialidad, el patinaje sobre hielo en velocidad.

La chilena lo cuenta con un punto de amargura: “El tema es que a nosotros no nos apoyaron con los recursos este año. El proyecto del grupo y de este equipo no fue apoyado por el IND ni por el Comité Olímpico con los recursos para ir a entrenar afuera y seguir con la preparación. Porque te aseguro que si el equipo hubiese seguido, hoy habría por lo menos dos deportistas clasificados a los Juegos Olímpicos de Invierno”.

La multicampeona de patín carrera apuesta fuerte, además, en su pronóstico: “Si hubiese estado en condiciones, habría estado entre las 20 primeras. O no, es más, entre las 10 primeras. De hecho, hoy en día hay tres deportistas que compiten conmigo en carrera y que empezaron al mismo tiempo que yo y ya clasificaron”.

El patín carrera tiene algunas diferencias con el de hielo. “Las condiciones de entrenamiento son el doble o el triple más que en el patín carrera”, dice Pepa. Y profundiza: “El hielo físicamente es mucho más exigente, por el clima, por las condiciones y por lo que tienes que entrenar. Al cortar el hielo, tú tienes que ingresar el patín en el hielo y para eso necesitas mucha más fuerza”.

Mientras camina por el ruinoso patinódromo del Estadio Nacional, varias niñas le piden fotos y ella accede con la dulzura de siempre y con el agregado de que en marzo se convertirá en madre por primera vez, fruto de una relación con su colega suizo Christian Oberbichler (25). “Mi novio llegó hoy (miércoles) y hemos estado viendo las ecografías, que le mandaba por Skype. Todavía no hemos decidido el nombre de la niña, pero nos quedan algunas semanas para hacerlo”, cuenta.

“En Nanjing competí en todas las pruebas estando embarazada. Tenía casi cinco meses de embarazo y no sabía. Recién supe en noviembre, cuando ya tenía seis meses. Nunca me sentí mal ni mucho menos. Ha sido un embarazo express, que cuando llegué acá tuve que ver clínica y todo porque ya va a nacer. Ahora se mueve harto y me patea”, afirma.

Mientras espera dar a luz, Pepa ya imagina su futuro: “Primero pienso en la primera etapa, que es el nacimiento de mi bebé, y luego mi idea es estar compitiendo para los Panamericanos de Lima 2019”.

Pero su intención deportiva persiste. “La idea es seguir en el hielo, porque es un deporte más longevo. De hecho, hay una patinadora que tiene 45 años, que es la alemana Claudia Pechstein, y está entre las cinco mejores del mundo, con medallas olímpicas. Por eso mi idea es seguir representando al país, pero en unos Juegos Olímpicos de Invierno”, subraya.

PyeongChang ya arrancó. Pero sin la gran esperanza chilena. La patinadora que asegura habría logrado la mejor actuación histórica del país en unos juegos invernales. En Pekín 2022 tendrá que ser.

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